El cineasta francés Jacques Audiard, radiólogo de la ambigüedad gracias a títulos como «De latir mi corazón se ha parado», presentó ayer en San Sebastián «Un profeta», una de las películas más aplaudidas del último Festival de Cannes con la que alumbra un nuevo tipo de héroe. «Sé que suena algo presuntuoso, pero éste es "Un profeta" cuyo dios es el cine», aseguró. «Quiero alumbrar un nuevo tipo de personaje. Un héroe lleno de virtudes pero al que su pragmatismo le lleva a sobrevivir con todas las consecuencias en un entorno como la prisión». Este «profeta» predica bajo el rostro primero angelical y luego escalofriantemente atractivo del joven actor de origen árabe Tahar Rahim, protagonista de la película de Audiard.