Oviedo, Á. FIDALGO
«Vemos peligrar las ayudas que tantos esfuerzos nos costó conseguir, porque en el Principado dicen que les es imposible mantener los convenios por exigencia de la Unión Europea». Concha Mena, presidenta de la Asociación Democrática Asturiana de Familias con Alzheimer (Adefa), puso este temor sobre la mesa, durante la presentación del «Día mundial del alzhéimer». El acto se celebró ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, en colaboración con la citada asociación. Entre los numerosos asistentes se encontraban varios familiares de enfermos de alzhéimer.
En el acto participaron también Carmen Martínez, neuróloga del Hospital de Cabueñes; Marta Rodríguez, jefa de Servicio de Gestión de Centros y Evaluación de la Dirección General de Mayores y Discapacidad del Principado, y Belén Fernández Acevedo, concejala delegada de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Oviedo.
Concha Mena recordó que el Principado les había mostrado su buena disposición para continuar con las ayudas pero, en este sentido, destacó que «trabajar con subvenciones implicará esperar a que lleguen las ayudas en el mes de septiembre, con lo cual tendremos que arreglarnos como podamos los nueve meses anteriores».
Además, Concha Mena recordó que estos enfermos necesitan también una ayuda asistencial continuada, que va desde las residencias adaptadas hasta centros y hospitales de día. Para que los asistentes se dieran una idea de cómo está creciendo esta enfermedad, que es prácticamente proporcional al aumento de la esperanza de vida, recordó que en España hay 800.000 enfermos de alzhéimer.
Belén Fernández mostró el apoyo y el compromiso del Ayuntamiento de Oviedo con Adefa. «Pueden contar con nosotros como un aliado que respaldará todas sus reivindicaciones, y aunque no tengamos competencias mantenemos reuniones con el Principado en las que manifestaremos sus necesidades». Para finalizar lamentó: «A veces llegan las ayudas cuando el enfermo ya ha fallecido».
Marta Rodríguez se mostró partidaria de extender los servicios a los domicilios. Tampoco olvidó a familias y cuidadores de los enfermos, «en los que son frecuentes las secuelas físicas y psicológicas, con consecuencias en su entorno familiar y laboral».
En este sentido, se refirió a lo que ya es admitido entre psiquiatras y psicólogos como el «síndrome del cuidador», que se produce en personas que están sometidas a una situación continuada de estrés causado por la constante tarea.