Oviedo, E. F.-P.
El sistema de protección a la infancia se enfrenta en España a retos nuevos, como el de los menores extranjeros no acompañados o los adolescentes fuera de control parental. Jorge Fernández del Valle, director del Grupo de Investigación en Familia e Infancia de la Universidad de Oviedo, los comentó durante su intervención en la Conferencia sobre infancia, y citó también a los menores de 14 años que delinquen, pero no son imputables, y a los niños de familias inmigrantes.
Reclamó servicios específicos para los menores extranjeros. «Los acogimientos residenciales no están pensados para alguien que viene con 16 años a buscar papeles y trabajo», indicó. «Llevarlos a un centro de protección al uso me parece torpe. Es importante que la primera acogida la reciban en un sitio donde hablen su lengua y sepan reconocer su cultura», continuó. En su opinión, lo que demandan esos muchachos, que llegan con sólidas expectativas de independencia, es «un programa de transición a la vida adulta», no permanecer indefinidamente en un centro con niños pequeños y que han sido objeto de malos tratos y abusos de todo tipo.
Más complejo resulta el problema de los menores que maltratan a sus padres y que no admiten ninguna disciplina. «El sistema de protección no tiene respuestas para ellos», admitió Fernández del Valle. «Cuando llegan a los servicios de atención social, estos menores ya llevan años de deterioro», constató. Alguno de los asistentes a las jornadas hizo ver que este problema excede las competencias y las capacidades del sistema de protección de menores, y Fernández del Valle convino en que quizá sería más conveniente intervenir desde la escuela o los servicios comunitarios.