El papa Benedicto XVI llegó ayer en visita oficial a la República Checa, un país en el que el 66% de los ciudadanos se declara ateo y donde permanecerá tres días. La primera jornada del Pontífice tuvo su aspecto más protocolario en la recepción ofrecida por el presidente del país, Vaclav Klaus, y su vertiente religiosa en el acto que tuvo lugar en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, en Praga. En la foto saluda en el templo a un grupo de fieles. El Papa defendió las raíces cristianas de Europa, «sin las que», dijo, «no se entiende el Continente».