01 de octubre de 2009
01.10.2009
Perfil

«Cuatrocientos mil hombres están maltratando a mujeres actualmente en España»

«Las críticas a la ley sirvieron justo para lo que necesitaban los agresores: sentirse respaldados por la sociedad»

01.10.2009 | 02:00
Miguel Lorente, en el patio del edificio histórico de la Universidad de Oviedo.

Delegado del Gobierno para la Violencia de Género

Oviedo, Elena FDEZ.-PELLO

Dice Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género, que «hay menos agresores que antes, pero los que hay son más violentos». Él es el responsable de combatir esa lacra social, desde su cargo, adscrito al Ministerio de Igualdad, y con su larga experiencia forense en casos de malos tratos. Ayer pasó por Asturias para inaugurar el Máster sobre Género y Diversidad que imparte la Universidad de Oviedo.


-Abundan los jóvenes, casi adolescentes, con conductas violentas propias de una actitud hacia la mujer que ya se creía superada. ¿Cómo se lo explica?


-Hay valores que siguen presentes en la sociedad. El modelo de masculinidad está ligado a la agresividad, la fuerza y la violencia y hay un elemento cultural que no nos permite identificar esas actitudes como peligrosas. Habíamos adoptado una actitud pasiva, pensando que la violencia de género se resolvía con tiempo y el tiempo la agrava. La violencia de género entre los jóvenes está muy ligada al individualismo, el hedonismo, la inmediatez... todo ello muy presente en la sociedad.


-La mujer ha avanzado social y laboralmente pero la violencia contra ella se mantiene y crece.


-Es el posmachismo. Las reivindicaciones tradicionales de las mujeres ya se han superado y surge un elemento reactivo, el posmachismo, que intenta evitar que la identidad femenina y masculina se distancie mucho de los modelos tradicionales. Es un problema cultural, aquello de que los hombres no hacen más que cambiar para seguir igual: ser los señores y la referencia de la casa. Hay casos de violencia contra médicas, juezas, trabajadoras...


-Y no se restringe a la mujer, se extiende a todo el ámbito doméstico.


-Eso es consecuencia del individualismo. Todo lo que se percibe alrededor es una agresión. «Es que mi mujer se empeña en llevarme la contraria», dicen, porque sienten que su posición es atacada.


-Leyes y campañas, pero las muertes por violencia de género siguen aumentando.


-La igualdad se ha conseguido conceptualmente. La ley de Violencia de Género hizo que se tomara conciencia del problema como un todo integrado. Con la ley pasamos de 72 muertes en 2004 a 57 en 2005, resultado del cambio social y la concienciación de la gente, pero entonces empezaron a atacar la ley, diciendo que criminalizaba a los hombres, hablando de denuncias falsas... justo lo que necesitaban los maltratadores: sentirse respaldados. En 2006 hubo 67 muertes, en el 2007 fueron 70 y 75 en 2008. Cuatrocientos mil hombres están maltratando en España. Este año, contabilizándolos al mismo día, hay nueve casos menos que el pasado. Las denuncias familiares se incrementaron un 116 por ciento, y los partes de lesiones también, y eso significa que hay una mayor implicación social.


-¿Cabe la posibilidad de rehabilitar al maltratador?


-Él sabe lo que hace y por qué lo hace. Es coherente con su posición y busca la impunidad, pega en el hogar y cuando la mujer es más vulnerable, cuando está pendiente de una hipoteca o embarazada. Con el tiempo aprende a pegar en el pecho y en la cabeza, para que las marcas de los golpes queden tapados por el pelo o la ropa. La construcción de la violencia lleva tiempo. Para rehabilitar a un maltratador es necesario que él sea consciente de que lo es y que reconozca que ha cometido un delito. A partir de ahí se puede trabajar y hay programas de rehabilitación para ello.


-¿Ya hay constatación de la eficacia de los localizadores colocados a los maltratadores?


-Se han puesto 18 y la primera evaluación aún no se ha hecho. Esos dispositivos tienen tres efectos positivos: el disuasorio -cuando se lo colocan los agresores suelen entrar en la zona de exclusión, prueban a hacerlo con el dispositivo envuelto en una toalla, todo para comprobar que funciona- da a la mujer la tranquilidad que necesita para recuperarse y el delito, en el caso de que haya una violación del alejamiento, queda documentado.

Miguel Lorente Acosta


Almería, 1962


Doctor en Medicina y profesor de la Universidad de Granada.


Accedió a la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género desde la Dirección de la Oficina de Atención a las Víctimas de Violencia de Género de la Junta de Andalucía.


Trabajó en el centro de investigación de la Academia del FBI en Quantico, en Estados Unidos.

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