Sergio Ríos
Arqueólogo
«Era una persona honesta en lo personal y en lo intelectual. Un investigador de los que se echarán de menos. Hacia una labor callada y discreta, no le gustaban las bambalinas. Le toco estudiar un yacimiento de gran importancia como es el de Sidrón y eso le obligaba a tener una presencia pública que no era de su gusto. Sabía que necesitaba dar a conocer la investigación pero no era algo de su agrado. Era muy riguroso, sus datos siempre estaban fundados y tenía una carga erudita impresionante. Tenía todo el arte paleolítico en la cabeza. Todavía le quedaba mucho por decir.»
Mercedes Álvarez
Consejera de Cultura
«Se va un intelectual insustituible. En las dos últimas décadas ha sido el arqueólogo de mayor relevancia en Asturias, por su trabajo investigador y docente. Ha estado en muchos de los grandes proyectos del Principado y, con su trabajo en la cueva de Sidrón y el estudio del hombre neandertal, ha contribuido a despejar una de los grandes incógnitas de la ciencia moderna.
Juan Luis Rodríguez-Vigil
Ex presidente del Principado
«Es una pérdida enorme, para Asturias y para la investigación. Era un sabio generoso y un investigador conocidísimo en Europa, como yo mismo pude comprobar. Tenía un gran prestigio entre los prehistoriadores y los franceses le consultaban sobre cualquier decisión relacionada con las cuevas. Gracias a Fortea se pudo hacer el parque de la prehistoria de Teverga, él nos abrió todas las puertas. Como investigador, era de una gran brillantez. Una cabeza de la prehistoria en España».
Carmen Fernández Ochoa
Arqueóloga
Le recuerdo de cuando ambos estábamos en Salamanca, era un discípulo muy querido de Francisco Jordá y creo que él, en realidad, vino a Oviedo por esa vinculación profesional con el maestro, que también había estado en esta universidad. Se va una de las personas que más ha impulsado y más intensamente la prehistoria en Asturias, sobre todo en las cuevas y especialmente en las de la cuenca del Nalón. Dedicó toda su vida a la prehistoria asturiana y es una pena que no haya podido rematar su labor en Sidrón, aunque imagino que lo hará su discípulo, Marco de la Rasilla. Ambos hicieron unos brillantes fascículos sobre la prehistoria en la colección de LA NUEVA ESPAÑA, era una magnífica síntesis de algo que te abría el apetito y que te hacía esperar más. Él me dijo en una ocasión que tenía mucho que escribir cuando se jubilara. Es, sin duda, una pérdida para la prehistoria.