RAFAEL SARIEGO
PRESIDENTE DEL CONSEJO SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD
DE OVIEDO
Nos conocimos en Salamanca, iniciando la carrera en el Colegio Mayor San Bartolomé. Era serio, riguroso, no se permitía una mínima frivolidad en su comportamiento intelectual. Era un matrícula en todo sin ser empollón, acoplaba la razón a su vida en un compromiso ético en el que cabía la piedad para los que no sabían compartirlo.
Se exigía a sí mismo fundamentalmente, por eso toleraba las debilidades ajenas. A veces su mirada crítica era más intensa para hacer mejor al criticado porque tenía el sentido de la responsabilidad de un verdadero maestro. Pronto inició una brillante carrera universitaria que le condujo a finales de los años setenta a nuestra Universidad de Oviedo. Asturias fue afortunada. Javier Fortea recogió todo lo que pudo del arte paleolítico y su interpretación con rigor de arqueólogo. Hoy está considerado uno de los primeros expertos europeos en ese campo.
Hubo momentos en los que no comprendió ciertas actitudes. Cuando su razón le hizo denunciar un expolio arqueológico, voces zafias e interesadas ajenas al ámbito universitario le criticaron cruelmente. Javier no podía asimilar cómo aquellos que se decían responsables y asturianos amaban tan poco el patrimonio de su tierra. No le molestó que le atacaran, sino que no supieran defender un legado histórico.
Era adusto porque era tímido. Amigo de sus amigos para todo lo que fuera menester. Disfrazaba tras una imagen huraña un carácter tremendamente cariñoso. Estudioso e interesado por todo. Magnífico artesano ya reparando artilugios inverosímiles ya fabricando otros. Era un sabio. Hoy estamos un poco más solos. Lo sé. María Jesús, su esposa, y Rogelio y Alejandro, sus hijos, no van a tener su presencia cotidiana. Pero Javier es inmortal porque su recuerdo en los que le conocimos es imborrable, lo mismo que su obra en la bibliografía científica.
Es una insensata coincidencia que su muerte se produjera el mismo día que la Universidad de Oviedo conseguía la nominación para el «campus de excelencia» internacional. Estoy seguro de que en sus colaboradores su recuerdo facilitará ese camino a la excelencia.
Sus amigos recordaremos sus conversaciones, su afecto, su buen criterio, su crítica oportuna.
Javier, permaneces entre nosotros.