Elizabeth H. Blackburn (en la imagen inferior derecha) identificó una secuencia de ADN que se repetía varias veces en los extremos de los cromosomas de la tetrahymena. A la vez, Jack W. Szostak (fotografía inferior izquierda) observó una molécula lineal de ADN, una especie de microcromosoma, que se degradaba rápidamente cuando era introducida en células de levadura. Blackburn presentó sus resultados en 1980 y atrajo la atención de Szostak, y juntos ensayaron un experimento que en 1982 probó que la secuencia de ADN de los telómeros protegía de la degradación a los minicromosomas, y que esa secuencia está presente en la mayoría de plantas y animales, desde las amebas al ser humano. Carol Greider (junto a estas líneas, jaleada por Peter Agre, premio Nobel de Química en 2003), entonces estudiante de doctorado, y su tutora, Blackburn, descubrieron en 1984 la enzima telomerasa, que desempeña un papel crucial en la división y envejecimiento de las células.