Oviedo, P. RUBIERA
¿Quién contribuyó más a la paz, la ciudad de Berlín derribando el muro que separaba a las dos Alemanias o el recién llegado presidente norteamericano Barack Obama defendiendo la «diplomacia multilateral» y «un mundo sin armas nucleares?
La Fundación Príncipe de Asturias no tiene ninguna duda. La ciudad de Berlín y sus veinte años sin muro son mucho más merecedores del galardón de la Concordia -equivalente al Nobel de la Paz- que el presidente de los Estados Unidos, un país inmerso en dos conflictos bélicos, con un futuro político imprevisible. «Nuestros premios de este año son de más alto nivel, contenido y mensaje», afirma Graciano García, director de la institución.
Los Nobel siempre han sido la referencia de los «Príncipe». Los primeros tienen historia -se comenzaron a entregar en 1901- y mayor cuantía económica, 980.000 euros. Los «Príncipe» se conceden desde 1981 y su dotación es de 50.000 euros y una escultura de Joan Miró. Pero en los últimos tiempos han surgido voces que proponen una modernización de los premios suecos. Recientemente, un grupo de diez científicos e ingenieros de prestigio reclamaban nuevas categorías porque quedan fuera avances en neurociencias y ecología, por citar dos ejemplos. Uno de sus argumentos era que si la Organización Mundial de la Salud («Príncipe» de Cooperación Internacional de este año) consiguiera erradicar la malaria, por ejemplo, no podría ser candidata a ninguno de los Nobel.
«Eso no ocurre con los "Príncipe". Creo sinceramente que nuestro premio de Investigación Científica y Técnica de este año, que galardona a los inventores del móvil y del correo electrónico, Martin Cooper y Raymond S. Tomlinson, respectivamente, han influido más en la vida de la humanidad que los premiados con los Nobel», señala Graciano García.
Los Príncipes de Asturias -don Felipe felicitó ayer públicamente, desde Valencia, a Obama por el «gran premio» recibido- presidirán el próximo día 23, en el teatro Campoamor de Oviedo, la ceremonia de entrega de los galardones de la Corona. Será la última edición en la que Graciano García, creador de la idea, se siente en el escenario como director de la institución. Tal vez por ese carácter simbólico del acto de 2009, los «Príncipe» de esta vigésimo novena edición tengan un poco de todo lo que ha sido y es la Fundación.
En primer lugar, compromiso con Latinoamérica, representada por su Universidad más importante, la Nacional Autónoma de México (UNAM), «Príncipe» de Comunicación y Humanidades. La institución considera el premio de gran importancia, por eso está organizando un acto en el que miles de personas se congregarán el día 23 en el campus de la Universidad mexicana para seguir, en directo, la ceremonia del Campoamor. Su rector, José Narro Robles, protagonizará el jueves 22, en el Paraninfo de Oviedo, un acto con su colega de la Universidad ovetense, Vicente Gotor, quien le entregará la medalla de oro de la institución. Está previsto que intervenga Gonzalo Anes, director de la Real Academia de la Historia, quien hablará del pensamiento español en el exilio.
José Narro viajará también a Oviedo con una réplica de la escultura «La espiga» de Rufino Tamayo, que entregará al Ayuntamiento de la capital y sede de los galardones.
El mundo anglosajón, rico y variado en personalidades, estará representado por el arquitecto británico Norman Foster (Artes), el naturalista británico David Attenborough (Ciencias Sociales) y los ya citados Martin Cooper y Raymond S. Tomlinson (Investigación Científica y Técnica). Cooper viajará a Oviedo con una réplica del primer teléfono móvil de la historia. También se organizará en la capital del Principado un acto simbólico de recogida de móviles que no se usan para ser entregados en países del Tercer Mundo. Por otra parte, Tomlinson enviará un correo electrónico simbólico a varias direcciones.
Attenborough visitará el día 22 el Jardín Botánico de Gijón y participará, con posterioridad, en una mesa redonda en la Universidad Laboral, junto a otros invitados como el naturalista español Joaquín Araujo.
El escritor albanés Ismail Kadaré (Letras), varias veces candidato al Nobel, es un premio al «hondo compromiso de su creación literaria», según destacó el jurado. Kadaré visitará el día 22 a mediodía el campus del Milán y pronunciará una original conferencia sobre las vinculaciones de Cervantes y el «Quijote» con Albania.
Los galardones se completan con la Organización Mundial de la Salud (Cooperación Internacional) y la pertiguista rusa Yelena Isinbayeva (Deportes), además del ya citado de la ciudad de Berlín (Concordia). Walter Momper, alcalde de Berlín cuando cayó el muro, en 1989, participará junto a corresponsales y periodistas que cubrieron el acontecimiento histórico en una mesa redonda.
Además de la Reina, presencia habitual en la ceremonia de los premios, el Gobierno de España ha confirmado la asistencia de las ministras de Cultura y Sanidad, Ángeles González-Sinde y Trinidad Jiménez, respectivamente.