Madrid
Luis Aguilé, el showman autor de las canciones del verano de los años 50 y 60, murió ayer en un hospital de Madrid, a los 73 años, víctima de un cáncer y acompañado de su familia. Argentino de nacimiento y afincado en España desde hace más de cuarenta años, desde 1963, amante de chillonas corbatas de colores, popularizó éxitos como «Cuando salí de Cuba», «La banda está borracha» o «Juanita Banana», tenía 73 años.
Luis María Aguilera Picca, que visitó Asturias en numerosas ocasiones -en el verano de 2002 actuó en el parque del Piles de Gijón en una verbena sesentera-, fue autor e intérprete de más de 800 canciones, y uno de los artistas más conocidos en España. Nacido en Buenos Aires el 24 de febrero de 1936, desde muy joven ya destacó como cantante, consiguió su primer contrato profesional a los quince años y a los veinte grabó su primer disco.
Siempre de buen humor, su colorido vestuario y en especial las corbatas multicolores y con estampados imposibles fueron siempre su sello de identidad, lo que, junto a su particular dicción, le convirtió en uno de los personajes más parodiado, lo que incrementó aún más si cabe su popularidad. Los programas de televisión de los 60 fueron para Luis Aguilé sus aliados, pues pronto destacó en ellos tanto por sus temas como por su personal estilo y su humor.
Así, en la televisión fue dando a conocer una ristra de canciones que alcanzaban una popularidad total y se convertían en «la canción del verano», como «La Chatunga», «Juanita Banana», «El tío Calambres», «La banda está borracha», «El sol español», «Con amor o sin amor», «La vida pasa felizmente», «Es una lata el trabajar»... También ejerció labores de actor y presentador de televisión en otros programas, sin descartar su faceta de escritor.
Luis Aguilé ha fallecido sin ver estrenados sus tres últimos proyectos: la zarzuela «Viva Madrid», dedicada a la ciudad que amaba; «Grandes éxitos de Broadway» y un homenaje al poeta argentino Martín Fierro. La pasada primavera fue operado de gravedad del estómago y desde entonces se encontraba hospitalizado.
«Ha sido muy digno en su enfermedad», señaló su mánager y amigo durante los últimos doce años, Víctor Saboya.
Será enterrado el próximo miércoles en el cementerio madrileño de Fuencarral. El martes será instalada la capilla ardiente en el tanatorio norte de Madrid, en donde se celebrará una misa.