Oviedo, E. G.
Unidad Militar de Emergencias de Esquiadores de la Jefatura de Tropas de Montaña «Aragón». Desfile del Día de las Fuerzas Armadas, anteayer en el Paseo de la Castellana. El comentarista de Televisión hace hincapié en la mochila que portan los soldados: la de «paz» pesa unos 16 kilos.
María, 14 años, estudia 3.º de la ESO en un colegio concertado de Oviedo. Si María metiera todos sus libros y demás material escolar el peso de su mochila sería más o menos como la de los militares esquiadores.
Javier, 5 años, acaba de iniciar el curso en 1.º de Primaria en un colegio de Gijón. Tiene ocho libros, tres cuadernos de actividades complementarios a las asignaturas, cinco libretas y dos carpetas, más el plumier correspondiente.
Cada mañana miles de escolares asturianos cargan, sobre espaldas en formación, con mochilas que casi siempre superan los cinco kilos sin llevar todo el material y sin contar con la bolsa de Educación Física, cuando toca. La generación de sus padres todavía recuerda la Enciclopedia Álvarez, aquel libro gordo que comenzaba con Lengua y Literatura y acababa con Religión. Y que cundía mucho.
El problema de la sobredosis de libros escolares y, por tanto, del sobrepeso ha sido denunciado desde hace años por asociaciones de padres y sociedades médicas. Un problema que nadie, sin embargo, parece dispuesto a resolver. Y soluciones hay. Una de ellas, los libros de anillas, con lecciones en forma de fichas. En un sistema de evaluación continua como el que impera en la actualidad (una lección, un examen) las fichas darían buen resultado. Pero quizá no sean buen negocio para las multinacionales del libro. Por cierto, ya nadie alberga esperanzas de que los libros de texto sirvan para el año siguiente.
Volvamos a María. Este es su material escolar: libros de Física y Química, Biología y Geología, Matemáticas, Religión, Ciencias Sociales, Lengua, Plástica, Tecnología, Francés, Inglés y Educación para la Ciudadanía. En total, 11. Cuadernos de actividades de Inglés, Educación Física, Tecnología, Francés y Ciencias Sociales. En total, 5. El block de Plástica y las libretas para seis asignaturas, más un archivador, un diccionario de Lengua y otro de Inglés, y la agenda escolar. Suman 27 «bultos» y esos referidos 16 kilos, excluyendo la ropa de Educación Física, casi un par de kilos más.
La gigantesca mochila escolar es muy parecida en Primaria, con la salvedad de que sus porteadores son bastantes más débiles. ¿Qué pasa con los niños que tienen que desplazarse al colegio a pie aunque se trate de tramos cortos?
La media de transporte mochilero por escolar asturiano al día puede rondar los cinco kilos, tirando por lo bajo. Ciento ochenta días lectivos por curso suponen un peso global no inferior a los 900 kilos de libros y libretas. Pediatras y traumatólogos llevan tiempo dando la voz de alarma. Se pide que la carga escolar no supere el 10% del peso corporal del niño que la porta. A partir de ahí, riesgo seguro.
Algunos centros escolares de Asturias han apostado este año por el sistema de libros trimestrales en las asignaturas de mayor carga lectiva (Lengua, Matemáticas y Conocimiento del Medio). Cada trimestre, un libro, lógicamente mucho más ligero de peso. Del mal, el menos.