Oviedo, Pablo ÁLVAREZ
El Instituto Nacional de Silicosis debe ser dotado de entidad jurídica propia con los objetivos de garantizar su futuro, recabar un mayor volumen de subvenciones y preservar su actual condición de centro de referencia nacional para las enfermedades relacionadas con las neumoconiosis.
Ésta es la posición que defienden los sindicatos mineros y las restantes instituciones del sector -representadas en la Comisión Nacional de Seguridad Minera- con vistas al traslado de Silicosis, junto con la totalidad del Hospital Central de Asturias, a las nuevas instalaciones que se están construyendo en La Cadellada. La demanda de un cambio de estatus incluye que Silicosis pase a depender parcialmente -mediante una fórmula mixta- del Ministerio de Sanidad.
Según Comisiones Obreras y SOMA-FIA-UGT, el Gobierno asturiano baraja despojar a este equipamiento de su condición de centro de referencia nacional para convertirlo en una simple «unidad de referencia». Una modificación que los sindicatos consideran inaceptable. Las reivindicaciones de las centrales sindicales cuentan con el respaldo de todas las organizaciones representadas en la Comisión Nacional de Seguridad Minera, según subrayó Rufino Ordóñez, representante de CC OO en el mencionado organismo.
El Ejecutivo autonómico niega que esté proyectando una degradación del Instituto Nacional de Silicosis. De hecho, su condición de centro de referencia nacional fue el principal argumento empleado por el Gobierno central para justificar una aportación de 72 millones de euros a la construcción del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) en La Cadellada.
Sin embargo, el Ejecutivo regional no ve con malos ojos estudiar la fórmula de transformar el Instituto de Silicosis en fundación u otra solución similar. Con todo, fuentes del Principado subrayaron ayer que «Silicosis nunca ha tenido personalidad jurídica propia, como no la tiene ningún hospital público de Asturias». Ordóñez replica que, si bien es cierta esta carencia de entidad jurídica, a la hora de la verdad Silicosis «venía funcionando como si la tuviera».
Rufino Ordóñez sostiene que esta carencia de entidad jurídica propia está propiciando «la pérdida de subvenciones para investigaciones en seguridad minera» a las que sí están accediendo otras organizaciones similares, como el Laboratorio Oficial José María de Madariaga.
Comisiones y el SOMA quieren conocer de primera mano los planes de la Administración sanitaria. Para ello, han solicitado una reunión con el consejero de Salud del Principado, Ramón Quirós. «La solicitamos a finales de mayo o principios de junio, pero seguimos esperando», señala Ordóñez, responsable de seguridad minera de la Federación de Industria de Comisiones Obreras.
Por otra parte, el Instituto Nacional de Silicosis acoge entre hoy y el viernes un curso nacional para el manejo de las enfermedades respiratorias relacionadas con la exposición a sílice cristalina, dirigido a médicos especialistas en medicina del trabajo, facultativos evaluadores del daño corporal y neumólogos. La coordinadora del curso es la doctora Cristina Martínez.