Oviedo, P. Á.
Si algunos periodos de la historia pueden quedar asociados a los personajes que los protagonizaron de forma más destacada, en la vida de las instituciones esta vinculación puede alcanzar cotas muy elevadas. Asturias comienza hoy su vigésimo novena semana de los Premios Príncipe de Asturias. Cuando concluya, Graciano García, director de la Fundación que otorga los galardones, iniciará el proceso de salida de este cargo. Y será entonces cuando la institución comience a avanzar sin la guía de su impulsor y «alma mater», de la persona que durante tres décadas ha marcado el estilo de un modo de hacer y de estar característicos.
El próximo viernes se desarrollará eso que se llama «El Día de los Premios», el auténtico Día de Asturias. Pero ya hace años que el día en que se celebra la ceremonia de entrega de los galardones está precedido de varias jornadas de intensa actividad cultural con los premiados como actores principales.
El programa de este año arrancará el miércoles, con una conferencia en Gijón a cargo del ingeniero estadounidense Martin Cooper, premiado en la modalidad de Investigación Científica y Técnica, pionero en la industria de la comunicación sin cables e inventor, en 1973, del primer teléfono móvil portátil. Cooper disertará sobre este revolucionario avance en el campus de Viesques.
El jueves, los actos se multiplicarán. Oviedo, Gijón y Avilés acogerán intervenciones de la mayoría de los galardonados. Varios de ellos intervendrán en eventos en los que entrarán en contacto con la ciudadanía presente. El ya mencionado Martin Cooper y su colega Raymond Samuel Tomlinson -«padre» del correo electrónico- participarán en Oviedo, en el edificio histórico de la Universidad, en una recogida de teléfonos móviles para el Tercer Mundo. El escritor albanés Ismail Kadaré disertará en la Biblioteca del Campus de Humanidades del Milán. El naturalista británico David Attenborough visitará el Jardín Botánico de Gijón y dará una conferencia en La Laboral. Y la saltadora de pértiga Yelena Isinbayeva protagonizará un encuentro con niños y aficionados en el Complejo Deportivo Avilés.
El glamour que se esperaba en la presente edición de los Premios Príncipe tal vez se haya visto un tanto mermado por la cicatería del arquitecto Norman Foster, Premio de las Artes, quien parece que reducirá su presencia en Asturias al mínimo imprescindible. Quizá el elenco de galardonados sea más sólido que brillante, circunstancia a la que contribuye el hecho de que tres de los premios -Comunicación y Humanidades, Concordia y Cooperación Internacional- hayan recaído en instituciones de prestigio pero representadas por rostros no demasiado conocidos.
Pero todo apunta a que, además de los galardonados, e incluso por encima de algunos de ellos, uno de los grandes protagonistas de esta edición de los Premios Príncipe de Asturias será Graciano García. Con 70 años cumplidos el pasado lunes, este diplomado por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid inicia su retirada. Una retirada que no significará una desaparición súbita, pues tres décadas al timón son demasiado tiempo para no dejar una huella perdurable.
Del mismo modo que la arroba elegida por Raymond S. Tomlison es el símbolo de la era de la comunicación, Graciano García es el principal artífice del nacimiento y los treinta primeros años de vida de la Fundación Príncipe de Asturias. Una era, la «era Graciano», que hoy comienza a concluir.