Oviedo, J. N.
El ingeniero norteamericano Martin Cooper, premio «Príncipe de Asturias» de Investigación Científica y Técnica, llegará hoy a Oviedo. Es el primer galardonado que se incorpora a la semana grande de los premios. Su mérito, inventar el teléfono móvil.
Hijo de inmigrantes ucranianos, nació en 1928 en Chicago (EE UU), su infancia transcurrió durante la Gran Depresión, para poder costearse los estudios en el Illinois Institute of Technology se enroló en un destructor de la Armada y participó en la guerra de Corea. En 1954 empezó a trabajar en la multinacional Motorola mientras, por las noches, cursaba el doctorado.
Después de casi dos décadas dedicado a la investigación creativa en lo que se puede considerar como prehistoria de la telefonía móvil, el día tres de abril del año 1973, Cooper estaba en la esquina de una calle en Manhattan, camino de una conferencia de prensa en un hotel, y decidió probar su terminal experimental Dyna-Tac e intentar hacer una llamada personal. Presionó la tecla para conectar el prototipo de móvil que había construido y el aparato logró enlazarse a la red fija. Entonces Cooper marcó el número de su rival, Joel Engel, jefe del departamento de investigación de Bell Labs. Ese fue el instante seminal de la telefonía móvil que ha revolucionado a la humanidad.
Tres años después el invento de Martin Cooper empezó a generar ingresos para Motorola. «Costó mucho y llevó mucho tiempo», señaló en una ocasión Cooper, que siempre ha tenido una visión a largo plazo de su proyecto. Precisamente esa seguridad y tenacidad del inventor chocó en muchas ocasiones con la impaciencia o sentido del ahorro en las inversiones de sus jefes que no veían aparecer los frutos de tanto esfuerzo.
El prototipo Dyna TAC, que pesaba un kilogramo, contaba con una batería que tenía una duración de apenas 35 minutos. Cooper consiguió reducir su peso a la mitad y en 1983 salió a la venta con un precio de unos 2.900 euros.
En 1983 Cooper dejó Motorola y fundó ArrayComm, una compañía que trabaja en la investigación de antenas inteligentes y la mejora de la tecnología inalámbrica de redes.
En alguna ocasión, el flamante premio «Príncipe de Asturias» de Investigación 2009 llegó a confesar que fue precisamente viendo al Capitán Kirk usar su comunicador en la serie de ciencia ficción «Star Trek» lo que le inspiró para desarrollar el teléfono móvil.