Oviedo, Pablo ÁLVAREZ
La amenaza de la gripe A ha provocado un aumento de la demanda de la vacuna para el virus estacional entre los enfermos crónicos, pero no entre los mayores de 65 años que están sanos. Ésta es la conclusión de las cuatro primeras semanas de la campaña de vacunación antigripal llevada a cabo en Asturias.
Un balance provisional que, asimismo, ofrece un dato significativo: en esas cuatro semanas iniciales -la campaña ha durado cinco, hasta anteayer, viernes-, sólo se había inmunizado el 4,1 por ciento de los trabajadores sociosanitarios y de los colectivos profesionales de carácter estratégico. El personal que trabaja con enfermos crónicos y personas mayores está considerado como particularmente propenso tanto a transmitir la infección a los usuarios a los que atienden -algunos de ellos especialmente vulnerables- como a ser infectados en momentos en los que su presencia puede ser singularmente acuciante.
Amelia González, directora general de Salud Pública del Principado, admite que el índice de cobertura de la vacunación de la gripe en estos colectivos de trabajadores es «bajísima». Y añade que esta pauta de conducta viene siendo habitual en los últimos años. Tal vez -apunta la directora general- sean más reacios a la vacuna los trabajadores sanitarios que los que trabajan con mayores.
«Desde la Consejería siempre hemos insistido en que deben vacunarse, pero sin muchos resultados», indica Amelia González, quien apostilla que, en la presente temporada, a este personal «le hemos recomendado, y volvemos a hacerlo, que se inmunice tanto frente al virus estacional como al A/H1N1».
A falta de los datos de la última semana de campaña de vacunación antigripal, la Consejería de Salud señala que el balance total de inmunizados no superará en mucho las 215.205 dosis aplicadas la pasada temporada. Entre las autoridades sanitarias se había difundido el temor de que la alarma social generada por la pandemia de gripe A disparase la petición de vacunas para el virus gripal clásico. Sin embargo, parece que al final se ha impuesto la razón y que la demanda de dosis no estará muy alejada de la registrada en años anteriores.
Traducido a porcentajes, al final de la cuarta semana habían recibido la vacuna el 76,1 por ciento de los asturianos con enfermedades crónicas y residentes en centros de mayores o de enfermos crónicos. Asimismo, habían sido inmunizados el 16,9 por ciento de los mayores de 65 años sin patologías crónicas, el 4,1 por ciento del personal sociosanitario y de los colectivos profesionales de carácter estratégico y el 2,8 por ciento de las personas sin especial riesgo.
Entre los enfermos crónicos, las áreas del Nalón, Cangas del Narcea y el Caudal son, por este orden, las que han registrado mayor tasa de vacunaciones en las cuatro primeras semanas de campaña. Las tres rebasan el 80 por ciento de la población. El área de Gijón presenta la mayor tasa de inmunizados entre los mayores de 65 años sin patologías crónicas. Y el área de Arriondas lidera la vacunación de personal sanitario y grupos especiales.