Oviedo, M. S. M.
-¿Qué opina de la polémica desatada en torno a la celda del padre Feijoo?
-Creo que hay que separar la indiscutida importancia de la figura de Feijoo, y su presencia en el monasterio, del tratamiento que se le había dado a la celda en la antigua exposición del museo en los años cincuenta. Cualquiera que analice la documentación existente en el archivo del museo puede observar que la recreación escenográfica presentaba bastantes problemas de rigor científico, debido, por una parte, a las reformas que sufrió el propio monasterio y, por otra, a la escasa presencia en dicha celda de materiales originales utilizados por el padre Feijoo.
-¿Estará en el nuevo museo?
-En el actual proyecto museográfico se incluye una amplia unidad temática sobre la «Memoria histórica de la arqueología asturiana», que se inicia, como no podía ser de otro modo, con las figuras de Feijoo y Jovellanos. A partir del estudio crítico de todos los componentes originales de la celda, no tendría que haber ningún problema en su integración. El modo concreto de recreación se basará en elementos originales y evocadores de su figura y de su ingente labor.
-En Gijón, los vestigios romanos no cesan, ¿el gran hallazgo está todavía por descubrir?
-Es difícil contestar a esa pregunta. En los años que llevamos trabajando en Gijón, a pesar de las dificultades que presentan las intervenciones urbanas, hemos encontrado nuevos y valiosos testimonios del pasado romano, impensables hace tan sólo un par de décadas. Para mí todos han sido grandes hallazgos, aunque unos resulten más significativos que otros para construir la historia de la ciudad. Sin duda, se tienen que producir nuevos descubrimientos, como acaba de suceder en las excavaciones de Tabacalera con el hallazgo de un gran depósito romano.
-¿El entorno de Llanera es la gran asignatura pendiente de la arqueología asturiana?
-Es, sin lugar a dudas, una de esas asignaturas pendientes en el ámbito de los estudios del mundo prerromano y romano. Pesan muchos interrogantes sobre la historia antigua de este territorio. Pero hay muchas más asignaturas pendientes. La investigación arqueológica requiere programas a medio y largo plazo con inversiones concretas y con un exquisito control de los resultados.