JAVIER BLANCO
Hay un momento de «This is it» que da un golpe de efecto. Aparece un letrero de un edificio de Chicago y, dentro, la escena de «Gilda». En un plano se ve vestido de época a Michael Jackson y, en un posterior flash aparecen hasta Humphry Bogart, metralletas, escenas de cine negro, en fin... Al poco se ve en neón «Smooth Criminal». Claro que una vez llegados al final de «This is it» y reflexionando (con nostalgia) se certifica que el mundo se perdió a un grande. Porque se van hilando asuntos y se concluye con que casi todo son sorpresas durante el documental que recoge los últimos ensayos del rey del pop antes de partir hacia Londres para iniciar su gira. Jacko da constantes muestras de su capacidad de mando, de su claridad en los conceptos. Lo hace olvidándose y haciendo olvidar a los demás que es una estrella y tratando con suma delicadeza a músicos, productores, directores musicales y coreográficos o iluminadores. Cuando hay un problema, Michael lo dice, pero precisa: «Os lo digo con amor».
«This is it» muestra al último Jackson. Efectivamente, muy delgado, pero nada se ve a simple vista de mala salud. Su delgadez da más elegancia a sus movimientos escénicos: si antaño iba por el escenario como una pluma, ahora lo hace flotando, levitando, ágil. Se le ve mucho tramo de la cinta con un ajustado pantalón rojo y una chaqueta brillante, que combina, en esas fases, con un traje más discreto. Jackson sigue diciendo cosas. Ahora es un pinganillo que le mete demasiado volumen: «Es como si me dieran un golpe en el oído», dice más o menos. Se marca una charla con cada uno de su equipo, dependiendo de lo que necesite la canción. Suena «Black or white» con la guitarra de la rubia Orianthi Panagaris (y se agranda su sonido con el muy buen equipo de la sala de Yelmo de Oviedo). Michael le dice que alargue la distorsión del punteo: «Es el momento de que te luzcas; yo estaré a tu lado». No menos impactante es el dúo que hace con Judith Hill en «I just can't stop loving you». Y cómo no, surgen el «Thriller» en 3D y la reina del ritmo: «Billie Jean», que presentan entre MJ (como le llama su equipo) y el director musical: «Aquí debería haber un punto de luz; tú saltas hasta aquí», le aconseja el responsable de escena. Así lo hace Jacko enfundado en una camisa de estilo guerrera, morada y con salpicados dorados. «Billie Jean» sigue siendo irresistible y así se refleja en el baile improvisado y los aplausos de los currantes del backestey.
Sí; es un documental sobre ensayos, pero tan bien hilado que casi siempre parece un gran concierto y casi nunca una película. Al salir, charlo con Vanessa, de El Entrego, y Floren, de Zamora, aunque ambos viven en Oviedo: «No me lo esperaba; volveré a verla», dice Floren. Dicho lo cual, es probable que a quien no le guste Jacko no le guste en absoluto el filme. En realidad, «This is it» no es más que un concierto para su legión de amigos. Como dijo Liz Taylor, una de sus grandes amigas, es emocionante. Aunque la posproducción ayude mucho a esas emociones.