Oviedo, M. S. M.
El goteo de avances científicos que proporcionan los restos neandertales de la cueva de Sidrón (Piloña) está contribuyendo lentamente a diluir el enigma que hasta hace relativamente pocas fechas rodeaba todo lo relacionado con la especie. Poco a poco se va conociendo la importancia de Sidrón y su contribución para comprender y humanizar una especie que se ha ido mostrando mucho más capacitada y cercana al hombre moderno de lo que se creía.
Pero si hacer posible el conocimiento de este linaje no fuera suficiente, los restos óseos de Sidrón están produciendo otras aportaciones científicas. La última tiene mucho que ver con la posibilidad de aislar el material genético neandertal del contaminado con el del hombre moderno, es decir, de nuestra propia especie. Así lo recoge el último trabajo publicado en la revista científica «Journal of Archaeological Science», de ámbito internacional, que firman, entre otros, Carles Lalueza-Fox, Antonio Rosas, Javier Fortea y Marco de la Rasilla.
El hallazgo de los centenares de fósiles que el equipo dirigido por Javier Fortea y Marco de la Rasilla han exhumado en los últimos años posibilitó dar pasos fundamentales en el conocimiento morfológico y genético de la especie, y el alto interés de los restos óseos se pone de manifiesto con su contribución internacional al proyecto Genoma Neandertal.
La cueva de Sidrón fue pionera en la aplicación de un protocolo de excavaciones, ideado por los propios científicos del proyecto, que permite evitar la contaminación de los fósiles con ADN moderno. El objetivo es conseguir que los fósiles mantengan una vez extraídos las mismas condiciones que en el interior del yacimiento, evitando así cualquier contaminación. Esa técnica de esterilidad que se impuso por primera vez en Sidrón ya está siendo utilizada en otros yacimientos por sus buenos resultados.
Pero las contribuciones de la cueva asturiana no se quedan ahí y los científicos a la vez que avanzan en las investigaciones están consiguiendo exportar conocimiento y tecnología. Lo último, según se recoge en el «Journal of Archaeological Science», es una técnica que permite bloquear el ADN moderno en los materiales contaminados. Se trata de un trabajo de carácter metodológico que abre una nueva vía en el avance del conocimiento de la genética neandertal.
Esta nueva técnica, que consigue aislar mediante agentes bloqueadores las moléculas modernas para obtener las que nos interesan, ya se está realizando. Los investigadores han testado el método con cuatro muestras en las que han conseguido incrementar significativamente el porcentaje neandertal de la muestra. Se cree que consigue mejorar la técnica en un 90 por ciento. Las pruebas se han realizado en dos laboratorios de Barcelona y Copenhague como control de calidad.
Los miembros del equipo de Sidrón que desarrollan sus investigaciones en el CSIC están ahora a la espera de los fósiles procedentes de la última campaña de excavaciones para continuar el estudio de los mismos y asignarlos a los respectivos individuos. Antonio Rosas afirma que al interés por estudiarlos se suma el de conservación, ya que los fósiles una vez fuera del yacimiento se deshidratan con facilidad y necesitan condiciones especiales.