Oviedo, Eduardo GARCÍA
Ulises nació en Asturias, pero vive al lado de las cataratas del Niágara. Pepín habita un piso en un edificio que para los canadienses tiene nombre exótico, «Campoamor», y Luis se pasea por la calle que pasa por ser la más larga del mundo, en Toronto, después de toda una vida en la hostelería, cultiva fabes en el prao de su casa norteamericana y hace chorizos asturianos, que tienen un monumental éxito. Los canadienses no son tontos.
Ulises, Pepín y Luis son tres de los personajes que esta noche, a las diez, van a desfilar por el tercer capítulo de «Después del mar II», la serie de la Televisión Pública del Principado. Esta particular «Asturianos por el mundo» se inició hace quince días con Rusia y prosiguió la semana pasada con Francia. La serie está dirigida por el periodista gijonés Rafael Lorenzo y es continuación de la galardonada «Después del mar», emitida el pasado año. En la TPA están felices, con un 8,4% de «share» logrado con el segundo capítulo y 37.000 espectadores. Y eso, en una noche de intensa competencia televisiva.
Ulises Miranda es un carpintero jubilado que con los ahorros de toda una vida puso en marcha un pequeño viñedo, ayudado por su hijo, que es enólogo. Vive junto a las cataratas del Niágara, un escenario sorprendente, como sorprendente es el lugar donde la TPA se encontró con Jorge Uribarrieta, que de las cuencas mineras emigró a Toronto. Allí, Uribarrieta, que trabaja en la construcción, no tiene inconveniente en cantar una asturianada. Casado con una canadiense, tienen un hijo que disfruta de la biculturalidad.
Tina y Benjamín Martínez son dos hermanos que vivieron una niñez confusa. Sus padres emigraron a Venezuela. Ellos quedaron en el pueblo de Villamarín de Salcedo, en Belmonte, al cuidado de sus abuelos. Pronto se verán separados, uno para casa de sus abuelos maternos y otro con los paternos. Cuando años después viajan a Venezuela a reunirse con sus padres, conocen a su tercer hermano, nacido en tierras americanas. La vida les llevó finalmente a Canadá y viven en una ciudad llamada Unionville. Tina está casada con un canadiense. Son muy abundantes los matrimonios mixtos, como le sucede al asturiano Luis Fernández, que emigró al otro lado del Atlántico para librar la mili. Trabajó como técnico de radiografías y su mujer, efectivamente, es canadiense. Luis Suárez, sin embargo, está casado con una ecuatoriana. Luis fundó en Toronto el restaurante Tapas y no ha parado de promocionar la gastronomía asturiana en una ciudad donde más del cincuenta por ciento de la población nació fuera de Canadá. Su hermano Julio, también asturiano, se dedica a rehabilitar casas de lujo.
A Pepín, por si su apellido no fuera suficientemente asturiano, le apodan el Roxín. Está casado con una asturiana, de Tudela Veguín para más señas. Pepín es el más veterano de la comunidad asturiana en Canadá.
«Después del mar II» ha recorrido el mundo en busca de asturianos. La serie tiene 13 capítulos. El último, sin embargo, llevará por título «Volver» y se ha rodado en España con emigrantes asturianos que han podido regresar a su país. El día 9, vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, el programa se dedicará a Alemania.