Barcelona, Efe
Las células cancerígenas no están sometidas a ningún reloj biológico, no descansan nunca, no distinguen la noche del día y siempre están trabajando, extendiendo la enfermedad. Ésa es la conclusión a la que han llegado los investigadores del Instituto catalán de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell), en el marco de un programa de epigenética y biología del cáncer.
Esta investigación, publicada en la revista científica «Cancer Research», pone de manifiesto que las células tumorales escapan al ritmo circadiano, que regula las variables biológicas del organismo y las células en intervalos de tiempo, con notables diferencias entre el día y la noche. El ritmo circadiano es el responsable de que determinados órganos y tejidos estén más activos a ciertas horas que en otras, algo que, según los investigadores catalanes, no sucede con las células cancerígenas porque carecen de una proteína imprescindible para culminar este proceso. Por eso, siempre están activas y «despiertas».
Los investigadores del Idibell han descubierto que las células de las leucemias y los linfomas, tumores de la sangre y de los ganglios linfáticos, carecen de la proteína bmal1, una molécula imprescindible para que los efectos de nuestro reloj endógeno deje sentir sus efectos.
La función de bmal1 en células sanas es controlar la actividad de centenares de genes para que se expresen de forma rítmica y que unos lo hagan más durante la vigilia y otros en etapas de descanso, según los investigadores del Idibell. En el desarrollo del cáncer, la proteína bmal1 deja de producirse debido a que se generan grupos químicos que bloquean su manifestación, como si obedeciera a una señal de stop. La consecuencia es que la célula tumoral no respeta el ritmo circadiano y permanece siempre activa, nunca descansa y trabaja sin cesar produciendo los oncogenes causantes del cáncer, a la vez que se bloquean los genes protectores supresores de tumores.
Este descubrimiento podría servir, según sus autores, para planificar en qué momento del día sería más efectiva la administración de la quimioterapia, lo que se denomina cronoterapia, y para bloquear el crecimiento tumoral con fármacos capaces de devolver la actividad de este reloj endógeno. Pero para hacer de ello una realidad, han señalado, son necesarios estudios clínicos internacionales y se requiere la participación de muchos hospitales.