Oviedo, E. G.
En Asturias la polémica del crucifijo en las aulas queda muy lejos. En realidad nunca la hubo. Este es el estado de la cuestión: en los colegios públicos no hay imaginería religiosa. En los colegios concertados, de tipo religioso, los hay en todos, que se sepa. En los colegios privados, división de opiniones. Nadie ha planteado problemas a esta división tácita en la enseñanza asturiana.
El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo declaró el martes que la presencia de crucifijos en las aulas es un atentado a la libertad religiosa, dando la razón a una mujer finlandesa residente en Italia en su particular contencioso con el Estado trasalpino. La sentencia se centra en un único caso pero abre la espita para que se produzcan nuevas reclamaciones.
La decisión del Tribunal de Estrasburgo habla de «los colegios», en abstracto y en plural, sin hacer la distinción entre públicos y privados. El contencioso de la mujer, Soile Lautsi, viene del año 2002. La ciudadana se encontró con sentencias parciales en contra durante este tiempo hasta que decidió llevar el asunto al Alto Tribunal de Derechos Humanos.
La decisión de Estrasburgo se tomó, además, por unanimidad de sus siete miembros. Choca el argumento de Lautsi en defensa de sus tesis: «El crucifijo tiene detrás significados negativos a partir de la discriminación de las mujeres y los homosexuales». Argumento que, dicho en frío y fuera de contexto, suena cuando menos exótico.
La reacción del Vaticano fue inmediata, pero ayer volvió a la carga con una comparación que se veía venir: Halloween. «La Europa del tercer milenio nos deja las calabazas de las fiestas del 1 de noviembre y nos quita los símbolos más queridos», dijo el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Vertone, ya un primer espada de la Iglesia.
La Comisión Europea, en todo caso, recordó ayer que la presencia de símbolos religiosos en los edificios públicos «es competencia de los estados miembros, y es un aspecto no cubierto por ninguna legislación comunitaria actualmente en vigor».
En Asturias, el portavoz de la CONCAPA, José Manuel Martínez Vega, lamentó la decisión del Tribunal de Estrasburgo «en contra de un símbolo de la cultura occidental, que no sólo está presente en las aulas sino en muchos escudos y banderas de ciudades del continente», y que «explica» el «origen y nuestra evolución social».
Las patronales de enseñanza FERE y CECE calificaron ayer de «inadmisible e inaceptable» la sentencia por considerarla una injerencia. En eso coinciden con el presidente italiano, Silvio Berlusconi, que aseguró en la televisión de su país que «esta decisión nos hace dudar del sentido común de esta Europa».