Oviedo, E. G.
Bolonia da para un debate eterno. El de ayer comenzó a las ocho de la tarde en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA y tenía horario, así que muchos aspectos quedaron en el tintero. Lo organizaba la Asociación de Profesores Universitarios «Santa Catalina» e intervenían la catedrática de Derecho, Manuela Fernández Junquera -escéptica con este Espacio Europeo de Educación Superior que acaba de entrar en las vidas académicas asturianas- y el profesor Juan Manuel Marchante, en calidad de director de área de Nuevas Titulaciones, a favor de Bolonia pero con reservas críticas.
En el debate de anoche se demostró que una cosa es la teoría y otra la práctica. La profesora Fernández Junquera echa todos los días una mirada a las aulas repletas de su Facultad de Derecho y no se imagina cómo se las compondrán el próximo curso cuando el Espacio Superior (EEES) llegue a los estudios jurídicos asturianos. «La media de grupos no baja de los ochenta alumnos. Ya me dirán cómo con este número vamos a discutir trabajos individuales en clase».
Marchante reconoció que «la implantación de Bolonia a coste cero es imposible», y en eso coincide con el rector Vicente Gotor que lo viene repitiendo desde hace un puñado de meses sin que le hagan mucho caso. Y Marchante tocó una fibra muy sensible: «Se va a requerir la contratación de profesorado en algunas titulaciones». Palabras mayores dada la situación económica de la más alta institución académica del Principado.
Se da la paradoja de que donde no se necesitarán nuevos docentes es precisamente en los grados que tienen menos alumnado. Pero puso tres ejemplos de muy difícil implantación de los nuevos estudios sin variar la nómina (en todos los sentidos) de profesores: Derecho, Administración y Dirección de Empresas (ADE) y Economía. Y no son los únicos.
Manuela Fernández Junquera inició su intervención desmontando los tópicos de la obligatoriedad. «No hay norma que imponga ningún tipo de enseñanza universitaria. Estamos ante unas ideas puestas en común, pero que no son en modo alguno normas jurídicas».
Pero Bolonia marca el camino y señala el futuro. El director del área de Nuevas Titulaciones se refirió a un necesario cambio de mentalidad: «Hemos pasado de medir el trabajo del profesor a medir el trabajo del estudiante», que es algo más etéreo, menos palpable.
Medir, pero ¿cómo?, se plantea Juan Manuel Marchante. «El gran reto -dijo- es cómo medir el trabajo no presencial, el que realiza el estudiante en casa». Un cierto automatismo nos induce a pensar que el alumno tratará de escaquearse. Pero, ¿y si es al revés?, señaló Marchante. «¿Y si pensamos que el estudiante puede solventar su trabajo en 90 horas y resulta que necesita 140 porque la carga de trabajo de la asignatura es excesiva?».
Sobre la movilidad, uno de los grandes caballos de batalla sobre los que cabalga la «filosofía Bolonia», Manuel Fernández Junquera tiene más que dudas.
«No creo que con el nuevo sistema las cosas sean muy diferentes a las actuales. Nuestros alumnos seguirán marchando a las universidades con las que tengamos suscritos los convenios». Y recordó que en este aspecto, y en otros muchos, «nadie está obligado a nada», más allá de las intenciones.
Manuel Marchante habló de la autonomía universitaria, que va a permitir -afirmó- libertad absoluta a la hora de ofertar lo que cada institución crea oportuno. El mercado, entendido aquí como el número de matrículas, marcará su ley. Señaló además, ya metidos en números, el de alumnos máximos para llevar a cabo las enseñanzas presenciales adaptadas al Espacio Europeo: 80 alumnos para las llamadas clases expositivas, 35 alumnos para las prácticas de aula y seminarios, entre diez y veinte alumnos para las prácticas de laboratorio, y el mismo número para las tutorías grupales, un nuevo «invento» del sistema, para el seguimiento de los trabajos del estudiante.
Contra el escepticismo de la profesora Fernández Junquera, el director del área de Nuevas Titulaciones afirmó que la adecuación al Espacio Europeo de Educación Superior es «un proyecto ilusionante» y que lo que más motiva va a ser «el poder introducir mejoras en las titulaciones, y hacerlo año a año».
«Con ochenta alumnos ya me dirán cómo vamos a discutir trabajos individuales en clase»
«Con Bolonia estamos ante unas ideas puestas en común pero que no son normas jurídicas»
<Manuela Fernández Junquera
>
Catedrática de Derecho