CARMEN GUAITA
Secretaria de comunicación del sindicato ANPE
Oviedo, Eduardo GARCÍA
-¿Cómo dar más autoridad al profesor?
-Hablar de autoridad no es hablar de autoritarismo, sino de algo clave para la convivencia en la escuela. En el aula todos somos iguales en dignidad, pero estamos situados en distintos planos, y la responsabilidad del docente no es la de los alumnos. Pero a los profesores nos duele que la gente piense que darnos más autoridad nos va a convertir en unos tiranos.
Carmen Guaita es gaditana, licenciada en Magisterio y Filosofía, y secretaria de comunicación de ANPE. Participó ayer en el acto anual de su sindicato, en Oviedo.
-¿Autoridad por ley?
-Se necesita un reconocimiento de esa autoridad por parte de las familias y de la sociedad, y si es necesario una protección por ley de este ecosistema tan valioso que es la escuela. Que la gente sepa que la figura del profesor es valiosa y la sociedad le protege. El que la agreda va a tener que dar una explicación y le puede salir caro.
-¿En qué han fallado los profesores para llegar a esta situación?
-Claro que tenemos que hacer autocrítica. Nos dijeron: es bueno ser «colegas» de los chicos, nos lo creímos y la cosa no es así. Y, por otra parte, necesitamos imperiosamente una mayor formación en las claves para resolver conflictos y superar dificultades. Trabajamos con material humano y eso es muy serio.
-Da la impresión de que nunca estuvo tan cerca un pacto nacional por la educación.
-Se necesita, por así decirlo, otro «espíritu de la transición» en materia educativa. Si no se consigue ese pacto nacional, la sociedad va a pedir explicaciones, porque las cifras de la realidad educativa española lo dicen todo: 39% de abandono escolar prematuro. Es dramático saber que casi cuatro de cada diez niños que empiezan su etapa escolar van a salir sin ninguna titulación, abocados al empleo precario.
-El ministro Gabilondo, además de animar al pacto, quiere dos años más de Secundaria.
-Con su propuesta de escolarización obligatoria hasta los 18 años el Ministro reconoce la necesidad de reformas, pero no se trata de imponer dos años más y ya está, eso sólo serviría para que sean más los alumnos que acaben aburriéndose del sistema. Nosotros defendemos un Bachillerato de tres años, con mucha flexibilidad, con una FP que no sea la hermana pobre de la Universidad, sino una FP al estilo europeo, y para los chicos que no quieran estudiar, con sistemas de creación de habilidades vitales que les den capacidad para desenvolverse en un trabajo.
-Si tuviera que quedarse con una causa de nuestro papelón en el «informe Pisa», ¿cuál escoge?
-El diseño educativo español es rígido. No es verdad que todos podemos llegar a la vez y al mismo punto. Y esa idea de que en el aula unos tienen que esperar a otros, que llegan más tarde, sirve de poco: desmoraliza a los que van más rápido y no motiva a los demás.
-¿Se pierde mucho tiempo en clase?
-Digamos que hay que reutilizarlo, con más inversión de tiempo en la lectura y en el cálculo, por ejemplo, porque lo que se necesita es colocar las estanterías del cerebro del niño.