Londres
Los padres del bebé británico conocido como «Baby RB», prácticamente desahuciado por los médicos, que se habían enfrentado judicialmente por su hijo, llegaron ayer al acuerdo de que debe morir. El padre quería mantenerlo con vida porque decía que el pequeño respondía a estímulos y era capaz de entablar una relación. La madre respetaba el criterio de los médicos. Y éstos decían que el bebé, de 13 meses, tiene un cerebro normal atrapado en un cuerpo incapaz de sobrevivir por sí mismo y de comunicarse con el exterior.
«Es probable que el mero hecho de vivir sea incómodo para él y es muy probable que sufra dolor con regularidad», dijo el juez. La diferencia con otro bebé, añadió, «es que éste, con sus facciones inescrutables, sus miembros inmóviles y su voz silente, no da ningún signo de lo que está sintiendo».
El juez alabó la conducta de los padres del pequeño. «Han pasado prácticamente todos los días de los últimos 13 meses junto a la cama de RB haciendo lo que han podido por cuidarlo y estimularlo». Y añadió: «Han estado a la altura de las circunstancias y han demostrado un compromiso de un cien por cien con su hijo».