Oviedo / Madrid,
P. Á. / Agencias
La Consejería de Salud del Principado confirmó ayer la muerte de un varón de 47 años que residía en el área sanitaria de Gijón a consecuencia de complicaciones derivadas de la gripe A. El fallecido, que presentaba factores de riesgo de complicación para la gripe, ingresó en el Hospital de Cabueñes el pasado día 3 de noviembre, remitido por su médico de cabecera, a causa del agravamiento respiratorio de un cuadro gripal. Falleció en la UCI del centro gijonés el pasado día 7.
Según un comunicado de la Consejería, los informes microbiológicos realizados han confirmado que el paciente sufría los efectos del virus gripal A (H1N1), complicados con una neumonía bacteriana. Se trata del segundo fallecimiento relacionado con la gripe A en Asturias desde que se diagnosticara el primer caso de la infección en la región, el pasado 1 de julio de 2009.
Entre tanto, el Ministerio de Sanidad informó ayer de que la semana pasada se produjeron en España 145.113 nuevos casos de gripe A, casi 20.000 más que la anterior.
En el conjunto del país se han registrado hasta el momento 88 fallecimientos. Se estima que el 99 por ciento de las gripes contabilizadas la semana pasada fueron causadas por el nuevo virus. La tasa de mortalidad computada hasta el momento es de 0,13 fallecidos por cada 1.000 afectados de gripe A.
La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, vaticinó que se espera el pico más alto de contagios a finales de noviembre y principios de diciembre. Según estas predicciones, podría llegarse incluso a 400 afectados por cada 100.000 personas. El coordinador científico de la Red Española de Investigación en Patología Infecciosa (REIPI), Jerónimo Pachón, señaló que el nivel máximo de infección se alcanzará en unas dos semanas y que, a partir de entonces, se espera un «lento pero constante descenso» del número de casos. La campaña de vacunación frente a la gripe A se iniciará el próximo lunes.
De otra parte, los enfermeros españoles alertaron ayer de que el intento del PP de paralizar en el Senado el proceso de legalización de la prescripción enfermera podría «paralizar» dicho proceso de vacunación.