Oviedo, M. S. M.
«Está de moda ser antidarwinista, pero más en boga aún está el neodarwinismo». La presidenta de la Sociedad Española de Genética, María Jesús Puertas, que ayer pronunció una conferencia en la Facultad de Biología, defendió a Charles Darwin, teórico de la evolución por selección natural y autor de «El origen de las especies», texto de cuya publicación se cumplen 150 años dentro de diez días.
Si el antidarwinismo niega la importancia científica del investigador que le da nombre y considera desproporcionada su influencia biológica, el neodarwinismo era el desarrollo que a comienzos del siglo XX unía los conceptos de la evolución darwinista con los principios de Mendelson. Se utilizaron desarrollos matemáticos para explicar la evolución.
María Jesús Puertas, que en su conferencia para celebrar el día de San Alberto Magno habló de «Evolución cromosómica: un universo por explorar de telómero a telómero», es consciente de que en tiempos del padre de «El origen de las especies» la biología molecular no había desvelado el genoma, pero a su juicio los hallazgos de Darwin tienen un gran valor por la época y las condiciones en las que se sacaron adelante.
«¿Qué argumentos tienen los antidarwinistas?», se preguntó la genetista. La explicación que dan es que esos conceptos genéticos no pueden explicar los avances modernos de la biología molecular. A esas trabas, Puertas contrapone un criterio firme: «Darwin en el siglo XXI tiene que partir del XIX y continuar». También ve necesario que la reflexión del conjunto de conferencias a que han dado lugar las celebraciones debe ser «partir de lo que hay y seguir investigando». Tras subrayar el mérito de lo conseguido por Darwin, refutó las ideas neodarwinistas por inadecuadas e inconvenientes. «Son de gente que lo que pretende es que hablen de ellos», afirmó.
Después de reivindicar al padre de la teoría de las especies, la genetista entró en harina con una interesante charla sobre muchos de los componentes que se encuentran en las células, y afirmando que no puede haber selección natural sin variabilidad genética. «La selección natural actúa sobre la variabilidad genética preexistente». La siguiente cuestión es saber si existe esa variabilidad en los cromosomas, que efectivamente evolucionan. Después habló de centrómeros y telómeros, estos últimos han sido estudiados por los científicos que ganaron el Premio Nobel de Medicina 2009 y son los extremos del cromosoma. Esos extremos tienen asociado al ADN numerosas proteínas que son especiales y están muy conservadas en la evolución.