Gijón, J. MORÁN
Una mirada severa sobre la Iglesia en la que milita, y hacia la orden en la que ingresó en 1974, los Jesuitas, caracteriza al obispo asturiano Juan Antonio Martínez Camino (Santa Cruz de Marcenado, Siero, 1953), que como secretario de la Conferencia Episcopal Española (CEE) acaba de advertir con dureza a los políticos católicos de que serán excluidos de la comunión eucarística si apoyan la Ley del Aborto.
El camino de Martínez Camino ha sido el tránsito desde la Compañía -espacio de frontera entre la fe y la secularidad- hacia la abrigada mitra que el cardenal Rouco le impuso como obispo auxiliar de Madrid. Y desde la Universidad de Comillas -lugar al que unos cuanto obispos jamás enviarían a sus seminaristas- hacia la facultad de Teología de San Dámaso, creada por Rouco; o hacia el Secretariado de la CEE para la Doctrina de la Fe, que, entre otras actividades, vigila las publicaciones de los jesuitas u otros posibles autores de la disidencia católica.
Es la propia biografía de Camino la que muestra su traslación y afianzamiento en una Iglesia de ideas claras y doctrina segura, resultado del movimiento pendular que condujo al catolicismo hacia posturas de firmeza posteriores a las ilusiones y turbulencias del Vaticano II.
Protegido, animado y promovido por Rouco, Camino abandonó la obediencia de la Compañía -ya no depende de los superiores jesuitas- para recibir en enero de 2008 el báculo del pastor seguro de almas. Ha sido el primer jesuita español de la historia en ser nombrado obispo para una diócesis de España. La Compañía no puso objeciones.
Su vinculación con los jesuitas se había iniciado en el Seminario Menor de Comillas, en Cantabria. Tras estudiar Filosofía y Letras en Valladolid, ingresa en la Compañía. Cursó Teología en la Universidad de Comillas (Madrid) y después continuó estudios en Alemania, en la Facultad Sankt Georgen (Frankfurt), donde obtuvo el doctorado indagando en Wolfgang Pannenberg, el más católico de los teólogos protestantes. De regreso a España, en 1986, fue profesor de Teología Dogmática en Comillas y sus alumnos, apelando al maestro alemán, recitaban que «con Pannemberg y vinemberg se anda el caminemberg». Pero el camino iba a ser duro. En 1991 fue nombrado director del citado secretariado de la CEE y la tensión entre ambas ocupaciones asciende hasta el señalamiento, por parte de Doctrina de la Fe, de errores en las obras del profesor de Moral de Comillas, Marciano Vidal. Camino iba a abandonar Madrid en 2001, ya que la Compañía le envía a la Universidad Gregoriana de Roma, un gran ascenso no desprovisto de la impresión de remoción de Comillas.
Es entonces cuando el asturiano se retira un año largo al monasterio Trapense de Dueñas (Palencia), de donde regresa con la idea de seguir siendo jesuita. Pero Rouco ya le tenía preparado el destino. En 2003 le promueve como profesor numerario de San Dámaso y a la secretaría general y portavocía de la CEE, cargo renovado en 2008. Duro el camino, pero hacia lugares más seguros y firmes contra la secularización.