Gijón, J. C. GEA
La metáfora de la sociedad como «cuerpo social», un organismo análogo al cuerpo real y susceptible de ser observado clínicamente, es el concepto central de «Radiografías», un ambicioso proyecto artístico que nació ayer en el Centro de Cultura Antiguo Instituto en forma de exposición colectiva de 19 artistas europeos y americanos cuyo denominador común está en su mirada -por lo común, crítica- hacia los fenómenos asociados a la mitomanía y la construcción de la identidad en el contexto de la presente era del espectáculo. «Mitomanía e identidad» es, de hecho, el título de esta primera «radiografía» múltiple de un proyecto que se concibe como «una plataforma que se desarrollará en varias ediciones, en distintos lugares y abordando desde los nuevos medios artísticos diferentes temas relacionados con la sociedad contemporánea y con todo aquello que está sucediendo a nuestro organismo social».
La inquieta artista y activista cultural asturiana Alicia Jiménez y Javier Duero, integrante del colectivo «Pensart», son los responsables de una iniciativa que también incluye en su diana crítica los mismos mecanismos de producción y gestión del arte. Ambos, de hecho, han querido borrar de algún modo sus respectivas identidades comisariando la muestra como «Colectivo 2clavos», y además han seleccionado parte de los artistas mediante concurso público, en un intento -afirma Jiménez- de «eliminar los amiguismos que abundan en estos casos y restar el excesivo protagonismo que están teniendo los comisarios, que a menudo aparecen en letras más grandes que los propios artistas, para devolverles la importancia a ellos y a su trabajo».
«Ellos», en esta ocasión, son 19 artistas: los españoles Rosana Antolí, Adrián García, Antonio Ortega, Carles Congost, Lucía Antonioni, Diana Larrea, Félix Fernández, el colectivo «Left Hand Rotation», Pablo Pérez Sanmartín y Sito Mújica; el italiano Jacopo Miliani; los franceses Pauline Fondevila y Fabien Giraud; el argentino Sebastián Gordín; el venezolano Abdul Vas; el brasileño Andrés Senra; el mexicano Daniel Toca y los norteamericanos «Fischerspooner» y Alexandra McQuilkin. Y sus respectivos trabajos, abordajes muy distintos de muy distintos aspectos de la poliédrica cuestión de los mitos y las identidades en varios universos.
Mientras algunos de los trabajos releen respetuosamente mitos contemporáneos, como la película «Blade Runner», otros rinden culto casi en clave de «groupie» a mitos del rock, como «AC/DC», cartografiando en un mural su gira de 1991, o levantan capillas y ritos tan admirativos como maniáticos a músicos como Nick Cave. El mundo del fútbol y el culto al esfuerzo en el deporte como metáforas de la existencia conviven con la reactivación y la exploración en clave contemporánea de personajes legendarios del folclore, o con la invención de nuevas leyendas en las que se funden territorios tan locales como la gijonesa playa de San Lorenzo e ídolos globales. Se levantan templos inspirados a la vez por el gótico y los dioses del panteón Marvel o se utilizan modelos de la pintura religiosa clásica -la Anunciación y la Piedad- para acercarse a «ángeles» contemporáneos, como Michael Jackson. Y la autoironía sobre las idolatrías del «pop» de estrellas como Genís, del grupo «Astrud», se mezcla con la autoconstrucción de nuevas identidades y mitos mediante las herramientas de redes sociales, como MySpace o Facebook.