El 7 de octubre de 1959, hace ahora prácticamente cincuenta años, el ingenio espacial soviético denominado Mirovaia Automatitcheskaia Stancia (MAS, Estación Interplanetaria Automática) fotografió por primera vez la cara oculta de la Luna. Había sido lanzado apenas tres días antes e iba montado sobre la cápsula «Lunik III», de 280 kilogramos de peso. La primera fotografía se realizó a 65.000 kilómetros de distancia y la última, 40 minutos después, a 68.400 kilómetros. El equipo constaba de dos cámaras fotográficas provistas de objetivos de 200 y 500 milímetros de distancia focal. Se utilizó película de 35 milímetros, resistente a altas temperaturas. Las instantáneas obtenidas no fueron de gran calidad, pero sirvieron para desvanecer leyendas y, asimismo, demostraron que la cara oculta era sustancialmente igual que la visible. El ingenio se desintegró en la atmósfera terrestre en el mes de marzo del año siguiente.