Oviedo, Ángel FIDALGO
El cantautor Jerónimo Granda, no se cortó un pelo en la presentación de su libro «Logomonos». Despotricó contra todo bicho viviente; como hizo siempre. Provocador, políticamente incorrecto, anticlerical con preferencia por los obispos y, sobre todo, genial. Jerónimo Granda es así.
En la presentación de su libro participaron otros personajes singulares que estuvieron, con nota, a la altura de las circunstancias. Los asistentes al acto se rieron con ganas. Álvaro Ruiz de la Peña, profesor de la Universidad de Oviedo; Javier Cuervo, periodista de LA NUEVA ESPAÑA y prologuista; el pintor y escritor Jaime Herrero, y César Inclán de KRK ediciones, editorial que apostó por este libro tan peculiar. Todos dieron juego porque ninguno tuvo pelos en la lengua y sobre todo divirtieron a los muchos asistentes al acto.
«Ser independiente tiene siempre un precio, que suele ser el del dinero, pero como contrapartida está el reconocimiento de la gente, que es lo más importante», advirtió Ruiz de la Peña.
Javier Cuervo, por su parte, confesó que había elegido para la presentación lo peor de lo que sabe hacer: vender. «Estamos ante un libro que te permite pensar y que sugiere tres vicios: el de fumar, porque el libro parece una caja de puros; el de la bebida, porque su portada recuerda a las botellas de Anís del Mono, y el que están pensando... el de reír».
A renglón seguido bromeó sobre el inmigrante de color al que le habían reconstruido el pene en Barcelona y sobre Ana Obregón: «El primero dijo que, por primera vez, podía sonreír después del arreglo y la segunda hace lo mismo cada vez que cambia de pareja». El público agradeció el denominador común con sus carcajadas.
Jaime Herrero definió a su buen amigo como «un humorista que además es gracioso, dos mundos que son distintos, pero es lo que tiene ser un perro viejo extraño».
El acto lo cerró Jerónimo Granda que resumió su vida como una casualidad. «Como casi todo en la vida fue casualidad que llegara a cantar, que alcanzara los 65 años y que ustedes estén aquí en la presentación de este libro. Yo sólo me dejé llevar por la corriente a favor».
Después se hizo una pregunta y la respondió. «¿Qué es un monólogo? Es como una esponja que absorbe todo lo que ustedes gesticulan y comentan», que es a lo que se dedica fundamentalmente el autor de «Logomonos».
Y como Jerónimo Granda siempre recurre a la actualidad, también tuvo unas palabras para el atunero «Alakrana», apresado en Somalia y liberado precisamente el martes. Como no podía ser menos, asturianizó el suceso. «¿Quién es el que tiene el parche en el ojo?», se preguntó. «¿Qué haría Tini Areces si una lancha de Somalia viniera a pescar anchoa a Gijón?» . Dejó las preguntas en el aire.
En dos docenas de logomonos, Jerónimo Granda hace un repaso, a su manera, de temas muy variados. Historias que nacieron entre canción y canción durante sus actuaciones de cara al público en su ya larga carrera como cantante.
Los espectadores fueron y lo siguen siendo el testigo y a la vez el juez de estas pequeñas historias. Él filtro y seleccionó las que a su juicio tuvieron más éxito. Otras se quedaron en el aire y algunas seguirán naciendo a la luz de los focos de los escenarios.