POR VICENTE MONTES
El carbono es el elemento esencial de la vida. Al menos, tal como nosotros la conocemos. Se tiene constancia de unos quince millones de compuestos químicos que incluyen ese elemento, que es el cuarto más abundante del universo. Sin embargo, no se formó en la primera explosión que dio lugar al cosmos. En el Big Bang únicamente se crearon hidrógeno, helio y pequeñas cantidades de litio. Los otros elementos se crearon gracias a la fusión nuclear que se produce en las estrellas y se expandieron por el cosmos en las explosiones de supernovas: el gran cataclismo que pone fin a la vida de ciertas estrellas. El fenómeno por el que se producen nuevos elementos en las estrellas es el siguiente. En el corazón del astro los núcleos atómicos chocan entre sí, sometidos a temperaturas y presiones muy elevadas, cuando la estrella tiene una vida avanzada su temperatura se incrementa, lo que permite choques de helio y berilio que dan lugar a carbono. Cuando la estrella explota el carbono y otros elementos se reparten por la galaxia.
¿Quién no ha vivido la molestia que supone que la cortina de la ducha se acabe adhiriendo al cuerpo? ¿Por qué ocurre? Normalmente las cortinas cuelgan perfectamente verticales, pero en cuanto uno comienza a ducharse tienden a inclinarse hacia el interior. La causa de este fenómeno es la diferencia de presión que se produce entre el interior de la ducha y el exterior. El agua caliente hace que el aire suba también de temperatura, por lo que tiende a elevarse, al ser menos denso. Asciende por el hueco en forma de tubo que delimita la cortina de la ducha y sale hacia el techo, pero esa corriente provoca en la parte inferior una diferencia de presión, por lo que el aire exterior, más frío, deforma la cortina hacia el interior. Obviamente, una mampara evita totalmente que se produzca este molesto fenómeno.