Madrid, Agencias
Rafael Sánchez Ferlosio recibía ayer con indisimulada sorpresa la noticia de la concesión del Premio Nacional de las Letras, que llega tres años después del «Cervantes», el máximo galardón al que puede aspirar un escritor de habla hispana. Se convierte así en el segundo escritor en conseguir los dos premios -el primero fue Antonio Buero Vallejo-. «Me ha sorprendido este nuevo premio. La verdad es que me dan demasiados», bromeó, y con un deje de pesimismo reconoció que «los premios que he recibido me han venido muy bien y ya está, pero soñar, yo no sueño con nada, yo estoy siempre despierto».
El escritor, de 82 años, contaba que todavía sigue escribiendo «cositas», «cada vez menos» y «más despacio». Hace unos meses publicó en la editorial Destino el ensayo «Guapo y sus isótopos». Asegura que nunca piensa en el futuro. «Yo me muero cualquier día, yo soy muy viejo ya», alegó.
El autor de «El Jarama», la novela que ganó el Premio Nadal en 1955 y que figura entre las mejores de la posguerra, se excusaba con los periodistas que intentaban entrevistarle por teléfono por su torpeza. «No sé contestar por teléfono. Estoy muy viejo y me apaño muy mal», se lamentaba. Superadas las primeras dificultades de comunicación, reconocía: «La verdad es que yo he vivido más de premios que de otra cosa». Hace mucho que no siente tentaciones de volver a la novela, confesó, debido a «la pereza horrible» que le da ese género. Tampoco lee obras de los novelistas actuales porque ahora lo que le gusta releer son «los viejos libros».
Hijo del escritor y fundador de Falange Española Rafael Sánchez Mazas, Rafael Sánchez Ferlosio nació en Roma en 1927 y adquirió prestigio mundial con sus dos primeras novelas, «Industrias y andanzas de Alfanhui», en 1951, y «El Jarama».