Oviedo, J. N.
El gran colisionador de hadrones (LHC), instalado en un túnel construido a 100 metros de profundidad en las instalaciones del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), en la frontera entre Suiza y Francia, acelerará haces de protones hasta velocidades próximas a las de la luz para que después choquen con una elevadísima energía. El objetivo es ofrecer nueva información para la comprensión de la naturaleza y el origen del universo y ayudar a desvelar alguno de los los grandes enigmas aún por resolver de la física moderna.
El gran acelerador podrá recrear las condiciones que tenía el universo primitivo una fracción de segundo después del Big-Bang. Es la mayor y más cara máquina del mundo.
El próximo hito importante serán las colisiones a baja energía, a unos 450 GeV (gigaelectronvoltios), lo que se espera que suceda en aproximadamente de una semana. Los datos proporcionados por estas colisiones permitirán realizar el complejo trabajo de calibración de sus detectores. Será en el año 2010 cuando el acelerador alcanzará una energía de colisión de 7.000 GeV, necesaria para realizar la búsqueda de las diferentes partículas que se espera descubrir, como el bosón de Higgs, conocido como la «partícula divina», la única pieza del modelo estándar que no ha sido observada hasta el momento.
La vicedirectora del Instituto de Física Corpuscular, en Valencia, responsable del grupo que trabaja en el detector ATLAS, Carmen García, considera que «el año de parada del LHC ha servido para entender mejor los detectores y prepararlos para la toma de datos. El pasado viernes ATLAS recogió los primeros datos cuando se hizo chocar el haz del LHC contra un colimador anterior al detector, y de esta forma se produjeron grandes chorros de partículas que han inundado todo el detector». Los primeros datos «son muy valiosos, nos han permitido realizar los últimos ajustes del detector y comprobar que la selección, adquisición y distribución de los datos funciona correctamente. Todo ello, a la espera de las primeras colisiones», añade la investigadora del CSIC.