El director Dagur Kári ha presentado hoy en el Festival Internacional de Cine de Gijón su último largometraje, "The good heart", el primero que ha rodado en inglés, como una reflexión sobre las raíces de la bondad de los seres humanos que no pretende dejar ningún mensaje moralista.
En una rueda de prensa, el cineasta, nacido en París pero residente en Islandia, ha dicho que la película, que compite en la sección oficial, ha surgido de la idea "un tanto absurda" de que una persona puede cambiar, hacerse buena o mala, con un trasplante de corazón.
Con esa línea argumental, Kári ha trabajado de manera intuitiva, dejando fluir las escenas, para configurar una extraña pareja compuesta por un anciano moribundo que necesita un trasplante y un vagabundo que ha fracasado en su intento de suicidio que coinciden en un hospital.
Los destinos de ambos están unidos desde el momento en el que se encuentran y sus expectativas pueden hacerse realidad en la vida de uno y en la muerte del otro.
No hay drama moral, solo una historia de dos hombres en el que las posibilidades de supervivencia de uno dependen del fallecimiento del otro en historia que habla "sobre todo de la bondad" como característica esencial de los seres humanos frente a la adversidad.
El cineasta ha dicho que en todas sus películas trabaja "de manera intuitiva dejando fluir las cosas y confiando en que los elementos se combinen como en una reacción química para dar un resultado de calidad que sorprenda a los espectadores cuando lo ven en la pantalla".
Kári había escuchado comentarios de que los pacientes trasplantados de corazón, a veces, cambiaban sus gustos personales, sobre todo gastronómicos, y entonces se planteó la posibilidad de "creer" que una persona mala podría hacerse buena, o viceversa, con el corazón de otro.
Lucas y Jacques, el vagabundo y el anciano, respectivamente llegan a la pantalla sin pasado, y eso obedece al "odio" que siente este director por la técnica del flash back y a la intención de dejar librada la historia de cada uno de los personajes a la imaginación de cada espectador.
La banda sonora ha sido compuesta por el propio director con un grupo de amigos con los que escribe la música para todas sus películas.
Kári ha asegurado sentir una "enorme satisfacción" cuando compone música, a tal punto que considera el cine como una excusa para poder componer la banda sonora. EFE.