Oviedo, Pablo ÁLVAREZ
Se trata, sin duda alguna, del mayor contingente de jubilaciones de una sola tacada en la historia de la sanidad asturiana. El Servicio de Salud del Principado (Sespa) ha enviado a más de 150 de sus trabajadores de diversas categorías un preaviso de jubilación. Unos 80 de los destinatarios de estos mensajes son médicos. Todos los receptores del preaviso ya tienen 65 años cumplidos y habían solicitado voluntariamente permanecer en activo.
En el caso de los facultativos, el paso al régimen de pensionista implicará que sus retribuciones mensuales se vean reducidas a aproximadamente la mitad. En su mayoría, pasarán a percibir la cuantía máxima de pensión de jubilación, 2.442 euros brutos al mes. Es precisamente esta merma de ingresos lo que históricamente ha llevado a una apreciable porción de los médicos de la sanidad pública a continuar en activo hasta los 70 años, edad en la que el retiro ya se convertía en obligatorio.
El preaviso remitido a los profesionales sanitarios les comunica que «en el plazo de 15 días naturales a contar desde el día siguiente a la entrada en vigor de dicha resolución» -o sea, mañana, pues la mencionada resolución, que recoge las instrucciones que regularán el mecanismo de jubilación, se publicará hoy en el Boletín Oficial del Principado (BOPA)- «se pondrá fin a la prolongación de la permanencia en el servicio activo que con carácter provisional tiene autorizada».
Este comunicado es la consecuencia de la publicación en el BOPA, el pasado día 19, del Plan de Ordenación de Recursos Humanos del Sespa. Una vez dado este paso, la Administración ya está en disposición de aplicar uno de los apartados más controvertidos de dicho plan: aquél que señala que, en virtud del artículo 26 del Estatuto Marco del personal estatutario, el Sespa «procederá a declarar en situación de jubilación forzosa a todos los profesionales que cumplan 65 años de edad», sin perjuicio de una serie de excepciones incluidas en el propio estatuto. Con esta normativa, el Gobierno regional podría impulsar la jubilación de unos 700 facultativos en la próxima década y de casi 1.500 en los próximos quince años.
El documento concreta, asimismo, que se declarará, con carácter general, «la jubilación forzosa de todo el personal que actualmente cuente con más de 65 años de edad y tenga autorizada la prolongación voluntaria de permanencia en servicio activo, dado que dichas resoluciones de autorización estaban, en todo caso, condicionadas a las especificaciones del presente Plan de Ordenación de Recursos Humanos».
El plan del Sespa matiza que «las autorizaciones excepcionales de solicitudes de prolongación de permanencia en el servicio activo podrán ser aplicables también a estos casos». De hecho, algunos médicos -pocos-, aún teniendo 65 años o más, no han recibido el preaviso del Sespa, bien porque en el mercado escasean los profesionales que puedan sustituirlos, bien porque desarrollan técnicas muy sofisticadas que, si se marcharan, dejarían de realizarse.