Oviedo, P. Á.
La sanidad pública asturiana se ahorrará unos 16.000 euros anuales con la sustitución de cada médico jubilado por un profesional recién ingresado en el sistema.
Según el Servicio de Salud del Principado (Sespa), un facultativo de 64 años (en vísperas, por lo tanto, de la jubilación) le cuesta a la Administración regional algo más de 80.000 euros anuales. Entre tanto, otro médico que trabaje en condiciones similares, pero recién llegado al sistema público, supone un desembolso de 64.000 euros. Esta diferencia explica el interés del Sespa en promover la jubilación obligatoria de su personal a los 65 años.
La principal diferencia entre una cuantía y otra radica en la carrera profesional (12.362 euros anuales para quien se halla en el cuarto tramo, el más alto) y en la antigüedad (7.477 euros por 12 trienios).
¿Qué pretende el Sespa?
«Fomentar el equilibrio y renovación de las plantillas al tiempo que posibilitar la entrada al sistema de los profesionales más jóvenes permitiendo minimizar el efecto que puede tener la jubilación masiva de profesionales en determinadas categorías al cumplir la edad de jubilación establecida».
Excepciones
«Esta actuación de carácter general tendrá como única excepción la prolongación voluntaria de permanencia en servicio activo, en aquellos supuestos en que la Dirección Gerencia del Sespa aprecie, de manera justificada, carencia de profesionales con la cualificación y competencias requeridas, pudiendo prorrogar la actividad laboral de quienes se encuentren en estos supuestos, exclusivamente, hasta que se pudiera cubrir esta plaza con garantías (...) Se establece la posibilidad de otorgar la prolongación de permanencia en el servicio activo de estas personas, hasta el cumplimiento, como máximo, de los 70 años de edad».