Oviedo, P. Á.
Con la entrada en vigor del plan de ordenación de recursos humanos el Sespa está en condiciones, al menos sobre el papel, de impulsar la jubilación de cerca de 600 facultativos entre 2010 y 2015, además de los aproximadamente 80 que deberán dejar sus puestos en los próximos días.
El citado documento señala que la jubilación forzosa «pretende fomentar el equilibrio y renovación de las plantillas, al tiempo que posibilitar la entrada al sistema de los profesionales más jóvenes, permitiendo minimizar el efecto que puede tener la jubilación masiva de profesionales en determinadas categorías al cumplir la edad de jubilación establecida».
La Administración regional ahorrará unos 16.000 euros anuales con la sustitución de cada facultativo que se jubila. La regla general es que los médicos que pasen al régimen de pensionista vean reducidas sus retribuciones mensuales a aproximadamente la mitad. En su mayoría, percibirán la cuantía máxima de pensión de jubilación, 2.442 euros brutos al mes. La clave de esta merma estriba, fundamentalmente, en la pérdida de los complementos de carrera profesional (12.362 euros anuales para quien se halla en el cuarto tramo, el más alto) y de antigüedad (7.477 euros por 12 trienios).
Esta reducción de ingresos solía llevar a una apreciable porción de los facultativos a continuar en activo hasta los 70 años, edad en la que el retiro ya se convertía en obligatorio.