Madrid, Agencias
El año que entra en su recta final ha sido glorioso para el poeta y ensayista mexicano José Emilio Pacheco, a quien despertó ayer un aluvión de llamadas telefónicas desde España para informarle de que se había alzado con el premio «Cervantes» de las letras españolas. En este 2009 de ensueño para el autor de «Las batallas en el desierto», Pacheco también resultó ganador del premio «Reino Sofía» de poesía iberoamericana. Tan sólo había un antecedente de estos dos galardones en un mismo año, el del poeta asturiano Antonio Gamoneda, en 2006.
El propio Gamoneda lamentaba ayer que «la lastimosa incomunicación que existe entre las publicaciones de España y América» le haya impedido tener un «conocimiento extenso y profundo» sobre José Emilio Pacheco, «uno de los poetas más importantes de México». Para Gamoneda, los poemas de Pacheco son «formalmente serenos y correctos, de una relevante calidad y dignidad».
El premio «Cervantes», el más importante de las letras hispanas, está dotado con 125.000 euros. La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, anunció el fallo del jurado, que valoró su «uso lingüístico impecable», la «profundidad y libertad de sus pensamientos» y un «distanciamiento irónico de la realidad cuando es necesario».
El presidente del jurado y miembro de la Real Academia, José Antonio Pascual, describió a Pacheco como «un poeta excepcional de la vida cotidiana» con una gran capacidad de crear «un mundo propio».
La ministra de Cultura aprovechó la ocasión para leer un poema de Pacheco, titulado «En defensa de la ñ». Como miembro del jurado, también intervino el poeta argentino Juan Gelman, ganador del «Cervantes» 2007, para quien Pacheco es una figura «intelectual que no se repite mucho» y destacó tanto sus dotes de poeta, como su labor como narrador y crítico y su «cultura enorme y refinada».
José Emilio Pacheco nació en Ciudad de México en 1939. Además de poeta y prosista se ha consagrado como traductor, editor de colecciones bibliográficas y diversas publicaciones culturales. Ha sido docente universitario e investigador. De su obra poética destacan: «Los elementos de la noche», en 1963; «El reposo del fuego», en 1966; «Irás y no volverás», en 1973; «Trabajos en el mar», en 1983, y «El silencio de la luna».