1. Cultura acusa. Descontrol del manejo de fondos (ingresos por entradas y venta de bienes muebles).
l Pepe responde. El importe de las entradas lo guardaba Antonio Álvarez, empleado del museo, en una caja en su despacho antes de su ingreso en la cuenta bancaria del museo. Sólo en una ocasión se vendió un equipo de mallar -el museo tiene varios- al precio al que se había comprado y la operación se comunicó por escrito al director general de Patrimonio.
2. Cultura acusa. Duplicidad de pagos y negativa a los requerimientos de la Agencia Tributaria y de la Sindicatura de Cuentas.
l Pepe responde. La duplicidad de pagos ocurrió en una ocasión en una factura de unos 100 euros, que la empresa proveedora reingresó una vez detectado el error. Lo que se refiere a la contabilidad, seguridad, gestión administrativa y tributación de cuentas, son responsabilidad del consorcio que gestiona el museo, presidido por la consejera de Cultura.
3. Cultura acusa. Contratos laborales a dos miembros de su familia: su esposa y su nuera.
l Pepe responde. Dichos contratos nunca fueron realizados por Pepe el Ferreiro, sino por los responsables de la Consejería de Cultura. Los últimos, del año 2004, están firmados por Carlos Madera, entonces director general.
4. Cultura acusa. Comercialización de productos elaborados en el museo.
l Pepe responde. En el museo se elaboran diferentes productos siguiendo la tradición de las caserías rurales. No se comercializan.
5. Cultura acusa. Realización de obras nunca autorizadas para una vivienda en el interior del museo.
l Pepe responde. La posibilidad se barajó en la época del consejero Javier Fernández Vallina para acoger a investigadores y estudiosos. Más tarde se desechó la idea.
6. Cultura acusa. Obstrucción a la realización de un inventario de bienes.
l Pepe responde. La empresa SM Arqueo, encargada por Cultura de esa tarea, reconoció que había encontrado en el director del museo total colaboración, pero no llegó a realizar el trabajo porque exigía un mayor presupuesto.