Madrid, Agencias
Un trasplante hepático en China, por unos 130.000 euros y con un órgano que supuestamente procede de un ejecutado. El turismo de trasplantes encuentra en el gigante asiático un escenario alternativo al sistema sanitario español. Lo destapaba ayer un diario de tirada nacional y produjo el inmediato revuelo en instancias políticas.
El PP va a pedir hoy mismo la comparecencia en el Congreso de la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, para que informe sobre estos trasplantes que la oposición califica de «fraudulentos» y pide que se tomen medidas para que estas intervenciones «prohibidas» no se repitan.
«Este tipo de trasplantes tiene como base la compra de órganos», ha destacado a «Efe» el portavoz adjunto del PP en la Cámara baja, Santiago Cervera. España no puede ser indiferente a «este comercio absolutamente siniestro», prohibido internacionalmente y «fraudulento» para el propio paciente porque no tiene las garantías de que el trasplante se realiza de forma correcta ni de que el órgano esté adecuadamente prescrito, según Cervera.
El dirigente popular también ha afirmado que estas prácticas no respetan los derechos humanos, como ocurre en China, ya que una parte importante de los órganos que se trasplantan corresponden a personas ejecutados tras ser condenadas a muerte.
El PP piensa poner en marcha otras iniciativas parlamentarias en relación con el Ministerio de Asuntos Exteriores para que en los países donde se hacen trasplantes a extranjeros se cumplan los acuerdos internacionales.
«España no puede permanecer impasible», ha señalado Cervera, quien ha pedido que el liderazgo internacional de nuestro país en el tema de los trasplantes también se traduzca en «repudiar y perseguir estas prácticas».
En España se realizan todos los años algo más de mil trasplantes hepáticos, lo que no impide que el pasado año 127 pacientes murieran mientras guardaban turno en las listas de espera. Unas 700 personas viven en España pendientes de un trasplante hepático.