POR CAROLINA G. MENÉNDEZ
Los alimentos envasados al vacío no alteran su olor, sabor o color a excepción de la carne, cuyo tono rosado se transforma en púrpura. Este cambio hace pensar que se encuentra en mal estado, cuando en realidad se debe a la falta de oxígeno. Para que recupere su tonalidad, sólo es necesario abrir el envase. Empezará a respirar y de nuevo presentará su color habitual. Por contra, la carne en mal estado se reconoce por su color marrón, sin brillo, debido a haber permanecido mucho tiempo expuesta al aire.
Para cocinar la carne es conveniente abrir el envase con media hora de antelación . Al entrar en contacto con el aire recupera sus características naturales.