Oviedo, Pablo ÁLVAREZ
La sanidad pública asturiana ya cuenta con un cardiólogo infantil. Después de casi seis meses sin ningún médico formado específicamente en esta disciplina, el Hospital Central de Asturias ha incorporado a Antonio Sánchez Andrés, un especialista proveniente del Hospital La Fe de Valencia.
Fuentes del complejo hospitalario ovetense destacaron ayer la «excelente preparación» del doctor Sánchez Andrés. Pediatra de formación, está capacitado para hacer ecocardiografías, diagnóstico de cardiopatías prenatales y hemodinámica. Las mismas fuentes aseguraron que tras la llegada del especialista la situación del área «está normalizada» y que «no existen demoras para las primeras consultas».
Desde el pasado mes de diciembre la sanidad asturiana no disponía de un cardiólogo especializado en el tratamiento de niños. Esta carencia fue repetidamente denunciada por las familias con hijos afectados por patologías cardiacas, según la cual la falta de especialistas provocó la suspensión de varios cientos de consultas y una serie de problemas severos en pacientes concretos que «no pasaron a mayores de milagro», en palabras de Juana Jara, directora de la Asociación de Padres y Amigos de Cardiopatías Infantiles (APACI).
Desde el Hospital Central siempre se negó la existencia de contratiempos preocupantes y se subrayó la razonable eficiencia de las medidas paliativas aplicadas.
La falta de cardiólogos infantiles en el Principado tuvo su origen en la aplicación de la polémica normativa que, desde el pasado mes de diciembre, obliga a jubilarse a los médicos que cumplen 65 años. En los últimos años esta subespecialidad -a la que se suele acceder desde la pediatría o la cardiología- había sido atendida por dos profesionales del Hospital Central de Asturias, el único centro público dotado de cardiología pediátrica.
De esos dos médicos uno de ellos fue jubilado de forma obligatoria en el mismo mes de diciembre y, pocos días más tarde, organizó una consulta privada en el Centro Médico de Asturias, a la que recurrieron algunas familias que querían evitar los posibles efectos negativos de los retrasos de las consultas.
Entre tanto, la otra especialista se acogió a una baja laboral inmediatamente después de la jubilación de su colega y ya no regresó al trabajo hasta la fecha de su propio retiro.
La controversia llegó al ámbito político. Carlos Galcerán, diputado autonómico del Partido Popular, censuró la actuación de la Administración sanitaria al señalar que los responsables del servicio de pediatría del Hospital Central habían advertido «de la necesidad de seguir contando» con un profesional jubilado «hasta disponer de otro profesional contrastado que pudiera sustituirle».
Los dirigentes de APACI señalaron que también desde este colectivo se hizo llegar un aviso semejante, pese a lo cual el Servicio de Salud del Principado (Sespa) optó por jubilar al mencionado cardiólogo infantil el 14 de diciembre de 2009, junto a 79 médicos más que ya habían cumplido 65 años. El colectivo de familias afectadas llegó a manifestarse en la calle e incluso a cortar el tráfico en señal de protesta. Consideraban que sufrían un «total y absoluto abandono por parte del Gobierno del Principado de Asturias».