Oviedo, María LASTRA
Los enfermos crónicos de Asturias reducirán un 20 por ciento sus visitas al médico tras la implantación de la receta electrónica. Ésta es la previsión que maneja la Consejería de Salud del Principado con un proyecto que por el momento cuenta con un presupuesto que ronda los 500.000 euros, cofinanciado por la Unión Europea. La receta electrónica arrancará en el área sanitaria de Jarrio (noroccidente de Asturias) después del verano y podría ser extendida al resto de la región tras un año de rodaje.
La gran novedad que incorpora esta iniciativa es la eliminación de la tradicional receta de papel. En adelante, los ciudadanos podrán obtener el tratamiento prescrito por su médico sin necesidad de acudir repetidamente al centro de salud. Será suficiente con que presenten en la farmacia su tarjeta sanitaria.
El plan fue expuesto ayer en rueda de prensa por el titular de Salud, Ramón Quirós, quien compareció junto al presidente del Colegio de Farmacéuticos de Asturias, José Villazón, y al director de planificación de la entidad red.es, Gonzalo Die. El proyecto, que será probado a lo largo de doce meses, se instalará en toda Asturias una vez finalizado el período de prueba. «No nos interesa correr mucho, sino hacer las cosas bien», declaró Quirós.
José Villazón, por su parte, puso el énfasis en la necesidad de cautela. Manifestó que se trata de «un proyecto complejo y difícil, que va a llevar tiempo. Hay un camino que recorrer entre sus potencialidades positivas y su plasmación final». Estas dificultades obedecen, según explicaron todos sus protagonistas, al gran número de agentes implicados y a los obstáculos técnicos.
Los enfermos crónicos serán los grandes beneficiarios de esta novedosa receta. Éstos podrán, además de ahorrarse la visita al centro de salud como paso previo a hacerse con el medicamento, efectuar la petición desde cualquier punto de España integrado en la red.
Este novedoso sistema -que situará a Asturias «en una posición de privilegio a nivel mundial» según el consejero de Salud- cuenta con otras ventajas, tales como el aumento de la colaboración entre médicos y farmacéuticos, y el mayor seguimiento de los pacientes por parte de los profesionales sanitarios. Además, se pretenden reducir la burocracia y los errores, y lograr mejor control del gasto farmacéutico.
La receta informática aspira a ser igualmente útil para los profesionales de la medicina, quienes ganarán tiempo para la atención clínica, y para los boticarios, que van a poder acceder al recetario histórico completo de los enfermos. Gonzalo Die destacó, asimismo, la creación, por primera vez en Asturias, de una base de datos de fármacos.
Todos los comparecientes coincidieron en subrayar la importancia de un adecuado adiestramiento del personal implicado. El presidente del Colegio de Farmacéuticos indicó que es necesario «dedicar todo el tiempo posible a la información y formación de los agentes». Una necesidad que ya ha quedado demostrada en el período de prueba desarrollado en las comunidades de Cantabria y Murcia.
Las nuevas recetas implicarán un incremento del gasto, reconoció Ramón Quirós. Un aumento que se debe a liberaciones de recetas que no estaban activas o a duplicidades.