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Una tesis doctoral a los 79 años

l El ginecólogo ovetense José Luis Fernández Cabaleiro acaba de defender su investigación sobre el cáncer de mama
l Médico de miles de mujeres asturianas, fue hasta 1996 jefe de servicio en el Hospital General y aún se mantiene en activo

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José Luis Fernández Cabaleiro.
José Luis Fernández Cabaleiro. 
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Oviedo, Pablo ÁLVAREZ

A una edad a la que una mayoría de los mortales sólo aspira a ver el tiempo pasar, el doctor Cabaleiro, prestigioso ginecólogo ovetense ya jubilado, decidió cubrir una laguna formativa que siempre arrastró con disgusto. Y no lo hizo leyéndose un par de libros y ya está, sino metiéndose entre pecho y espalda cinco años de investigación y elaborando una tesis doctoral que -con 79 respetables años- defendió el pasado 24 de junio obteniendo la máxima nota.

¿Tema de la tesis doctoral? El cáncer de mama. ¿Conclusiones? Varias; entre ellas, que la combinación del mamógrafo y el PET (tomografía por emisión de positrones) constituye la herramienta más efectiva para conseguir un diagnóstico precoz y preciso, y establecer un tratamiento eficaz, pues tiene la capacidad de detectar lesiones de pequeño tamaño, incluso de 1,5 milímetros de diámetro.

«Era un reto personal», confiesa José Luis Fernández Cabaleiro, quien a lo largo de más de cuarenta y cinco años fue el ginecólogo de miles de mujeres asturianas. Nacido en Vigo en 1931, estudió Medicina en Santiago de Compostela y completó su formación con cinco años de estancia en EE UU (1958-1963).

Tras su retorno de Baltimore, el doctor Cabaleiro llegó a Asturias en 1964 para asumir la jefatura del servicio de ginecología del Hospital General de Asturias, que había entrado en servicio tres años antes. «Me recibieron de uñas; decían que venía a incordiar», rememora.

En el centro sanitario ovetense fue coprotagonista de una experiencia organizativa innovadora, que incluía la asistencia tanto a pacientes públicos como privados en las propias instalaciones del Hospital General, dependiente de la Diputación Provincial de Oviedo. El doctor Cabaleiro trabajó en la sanidad pública hasta su jubilación, en 1996. Tenía 65 años, pero se sentía en plena forma. Por eso decidió proseguir el ejercicio de la medicina privada, tanto en su concurrida consulta privada como en el Centro Médico, donde a sus 79 años continúa practicando operaciones.

No contento con seguir en activo, abordó un proyecto que venía acariciando desde hacía varios lustros: estudiar en serio el cáncer de mama. «Llevaba muchos años obsesionado con el diagnóstico precoz, porque puede salvar muchas vidas, pero el cáncer de mama no se incluía en la formación que se daba a los ginecólogos cuando yo me formé, en los años sesenta», explica. Lo mismo ocurría en EE UU: a un lado y otro del Atlántico, los tumores mamarios eran asunto de los cirujanos.

Pasaron los años, y el doctor Cabaleiro llegó a adquirir una notable destreza en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de ovario. También hubo de abordar tumores de mama, pero siempre constató que en esa disciplina no podía ofrecer a sus pacientes todos los conocimientos que le gustaría manejar. Su servicio del Hospital General fue trasladado al edificio del materno infantil del Hospital Central de Asturias y se topó con que allí «se encargaban de la patología mamaria ginecólogos que no practicaban la ginecología». Incomprensible, a su juicio.

Cabaleiro echa mano de las estadísticas para justificar su preocupación: unas 6.000 muertes al año en España por cáncer de mama, una cifra «que deja pequeñas, por ejemplo, las causadas por accidentes de tráfico», explica.

El ginecólogo ovetense buscó el modo de saldar cuentas con su histórica laguna. No reparó en que ya había sobrepasado con creces los 70 años. Máxime después de leer «La paradoja de la sabiduría», de Elkhonon Goldberg, y constatar que activar a fondo el hemisferio cerebral izquierdo permite ir paliando el progresivo deterioro del derecho.

El ambicioso desafío le exigía a Cabaleiro sumergirse en un territorio nuevo y «muy complejo»: la biología molecular. «Es bien conocido que en el cáncer de mama hay muchos genes implicados y que hay que conocer a fondo los factores biológicos que impulsan la progresión del tumor», señala el ginecólogo, quien buscó dos directores para su tesis doctoral: Javier Ferrer Barriendos, catedrático de Ginecología de la Universidad de Oviedo, y Álvaro Ruibal, especialista en medicina nuclear que ejerció durante años en el Hospital General de Asturias y hoy profesor titular de la Universidad de Santiago de Compostela.

A lo largo de sus investigaciones, el doctor Cabaleiro ha podido constatar lo que ya había ido observando durante su larga trayectoria clínica: lo que denomina «el gran fracaso ginecológico derivado de la prescripción descontrolada de estrógenos a las mujeres que entran en la cincuentena». El ginecólogo sostiene que «el abuso» de estas terapias hormonales se sitúa en la base de una parte de los tumores de mama que se diagnostican en la actualidad.

Cabaleiro subraya, asimismo, la pérdida de factores naturales que protegen frente al cáncer de mama (gracias a la acción de la hormona gonadotrofina coriónica de la placenta) causada por la interrupción de embarazos. El consumo desmedido de alcohol y la obesidad también figuran en la relación de factores que predisponen a un tumor de pecho.

Sin embargo, la investigación doctoral de José Luis Fernández Cabaleiro se centró en el valor de la tomografía por emisión de positrones (PET) en el diagnóstico y seguimiento de los tumores malignos de la mama. Siempre con el diagnóstico temprano como objetivo prioritario.

El ginecólogo ovetense constató que los mejores resultados se derivan de la combinación del mamógrafo y el PET. Concluyó, asimismo, que el recurso al PET propicia un cambio de estrategia terapéutica en un 60 por ciento de las pacientes. Y observó que la tomografía de positrones constituye un complemento muy recomendable para las exploraciones que se llevan a cabo cuando se detecta un incremento sostenido de uno o varios marcadores del cáncer de mama. En muchas de las que resultan negativas desvela que sí existe actividad tumoral. Y en muchas de las que dan positivo desvela la existencia de más lesiones.

El ginecólogo Cabaleiro ya puede ser denominado doctor con todas las de la ley. Y a sus 79 años no se plantea la retirada. Aún quiere explotar un poco más las prestaciones de su hemisferio cerebral izquierdo.

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