Oviedo, M. LASTRA / P. ÁLVAREZ
Ni la jubilación masiva de médicos ni el caos generado por el concurso de traslados de facultativos ha impedido al Servicio de Salud del Principado (Sespa) reducir la lista de espera quirúrgica a lo largo del primer semestre de 2010.
Las cifras correspondientes al pasado 30 de junio indican que son 15.451 los pacientes que están pendientes de operarse en los hospitales públicos asturianos. Esta cifra es sensiblemente inferior a los 16.820 enfermos en espera con los que había concluido 2009. Sin embargo, supera los 15.376 que se registraban justo un año antes, en el ecuador de 2009.
La Consejería de Salud difundió ayer estos datos a través de su página web. Tal vez el epígrafe más desfavorable sea el relativo a demoras superiores a seis meses, un umbral que la Administración sanitaria considera inaceptable superar. A finales de junio eran 32 los enfermos que aguardaban desde hacía más 180 días a pasar por el quirófano. De ellos, 30 corresponden al Hospital Central de Asturias y los dos restantes al Hospital de Jove.
En el plano positivo, el Sespa puede presumir de haber reducido la demora media para operarse. Si a finales de 2009 estaba situada en 66 días, el pasado 30 de junio había disminuido hasta 56.
Del total de enfermos pendientes de operarse un tercio (concretamente 5.579) pertenecen al Hospital Central, que en el primer semestre del año ha conseguido rebajar su lista de espera en casi un millar de pacientes. En la mayoría de los centros ha disminuido la cifra de pacientes pendientes de quirófano. Son excepción a esta regla el Hospital Monte Naranco de Oviedo y el Álvarez-Buylla de Mieres.
La enfermedad más presente en las listas de espera es la catarata, con un total de 2.810 pacientes; la prueba de la artroscopia tiene 766. Por especialidades, traumatología acumula 4.189 enfermos pendientes de una intervención, y oftalmología suma 3.544.
A finales de 2009 y a principios de 2010 se levantaron diversas voces que auguraban un negro futuro a la sanidad asturiana si se llevaban a sus últimas consecuencias las nuevas normativas referentes a jubilaciones obligatorias de médicos y traslados forzosos de facultativos a las alas de la región. El Colegio de Médicos de Asturias y el Sindicato Médico (SIMPA) vaticinaron un «atasco» sin precedentes y una caída de la calidad en la asistencia como consecuencia de la aplicación del Plan de Ordenación de Recursos Humanos impulsado por el Sespa.
Por el momento, las cifras de lista de espera no apuntan en la dirección del declive. En los próximos meses la Administración sanitaria habrá de enfrentarse al reto que significa reducir en un 3,2 por ciento la financiación de los hospitales concertados. La pretensión de los responsables de la Consejería de Salud es que estos centros continúen ejecutando las mismas tareas con menos recursos, en la línea del ajuste presupuestario de toda la Administración pública.