NATASCIA MATUCCI Y CLAUDIA SANTONI
Investigadoras sobre el Holocausto
Oviedo, Diego DÍAZ
Natascia Matucci y Claudia Santoni son investigadoras vinculadas al Instituto Histórico de la Resistencia y la Edad Contemporánea. Esta semana estuvieron en el campus de Humanidades de la Universidad de Oviedo hablando sobre Auschwitz a propósito de la presentación del libro «Exclusión, identidad y diferencia», del que son coordinadoras.
-¿Prefieren hablar de masacre administrativa antes que de genocidio? ¿Por qué?
-Es un término que tomamos de Hannah Arendt. Refuerza mejor el carácter técnico de la matanza. En los campos se dio una automatización del proceso de exterminio similar al de una fábrica.
-¿No sólo hubo judíos en los campos? ¿Están suficientemente estudiadas las otras víctimas?
-Los judíos han sido las víctimas más numerosas y más analizadas, pero en este libro también nos detenemos en la matanza de los gitanos, y próximamente queremos estudiar el caso de los homosexuales.
-¿Han desaparecido las teorías racistas seudocientíficas tras Auschwitz?
-No lo creo. Hoy en día existe una literatura neorracista que no utiliza la palabra raza, pero que usa otros términos como etnia o cultura para decir en realidad lo mismo.
-Algunos intelectuales hablan de una saturación de imágenes y relatos del Holocausto.
-(Natascia) Series como «Holocausto» o películas como «La lista de Schindler» contribuyeron a sensibilizar a la población, más allá de que personalmente prefiera otras películas y otra forma de contar las cosas.
-(Claudia) Lo importante es el valor pedagógico de estos relatos, su capacidad para llegar a las nuevas generaciones.
-¿Y en Italia existe conciencia a nivel popular de haber participado en el genocidio judío?
-Tradicionalmente se ha hablado del fascismo italiano como un totalitarismo diferente, imperfecto. Hoy los historiadores niegan eso. En Italia existieron campos de concentración que servían para internar temporalmente a los judíos italianos que eran deportados al este de Europa. Algunos son conocidos y muy visitados. También en los últimos años, muchos supervivientes que nunca habían contando su historia han publicado libros de memorias o han ido a los colegios a contar sus vivencias.
-En Italia existe una polémica en torno a la memoria del fascismo, la ocupación alemana y la resistencia, ¿en qué momento se encuentra ahora?
-(Claudia) Hay muchos estudios sobre el antifascismo y en muchos pueblos y ciudades italianas existen Institutos Históricos de la Resistencia, como en el que trabajamos nosotras. Pero en los últimos años hay una creciente corriente revisionista, como la que existe en Francia, Alemania o España, que reduce la importancia del antifascismo. Berlusconi instauró un día en memoria por igual de las víctimas del nazismo, del fascismo y del comunismo.
-(Natascia) En este asunto Claudia y yo tenemos diferentes puntos de vista. A mí no me parece mal una conmemoración así. Es bueno que se recuerde a todas las víctimas.
-¿Puede la sociedad extraer enseñanzas de aquella masacre?
-Lo más importante sigue siendo luchar contra el desamor político, contra la indiferencia hacia el otro, que ahora son los inmigrantes. En el nazismo y el fascismo hubo vecinos que denunciaron a sus vecinos judíos, y otros que no lo hicieron y que trataron de salvarlos. Hoy también hay gente que ve en sus vecinos inmigrantes una amenaza y otra gente que trata de acogerlos.