Javier Iriondo. Emprendedor, exdeportista profesional

"Estamos obligados a tener esperanza porque sin ella no hay futuro"

"Cada uno debe tomar decisiones y perseguir sus sueños con todas las consecuencias"

27.03.2012 | 20:51
Javier Iriondo, en el paseo del Náutico, en Vigo. // José Lores
Javier Iriondo, en el paseo del Náutico, en Vigo. // José Lores

Triunfó, fracasó, conoció el cielo, pasó por el infierno... Iriondo, que estuvo en Vigo en el Club FARO, anda ahora de aquí para allá predicando el potencial que tenemos para evolucionar, para la transformación personal, para salir de una crisis.

–Usted cayó y procedía de un mundo deportivo altamente competitivo…
Esa experiencia deportiva te ayuda a ser perseverante, a tener determinación. Aunque cuando tienes un objetivo, siempre hay personas alrededor que te intentan robar los sueños, convencerte de que no vales, no puedes, que no te arriesgues…

–Cenizos ambientales…
No es con mala voluntad, es que hablan desde sus propios miedos para que no sufras decepciones. Pero cada uno tiene que tomar sus decisiones, seguir su camino, perseguir sus sueños con todas las consecuencias.

–¿Y qué se siente en las alcantarillas de la vida?
Algo parecido a lo que debe sentir mucha gente en España afectada por la crisis: el mundo se derrumba inesperadamente en todos los sentidos, las circunstancias se hacen dueñas de tus pensamientos y sentimientos, parece que la vida decide por ti…

–Y hay que tocar fondo para reaccionar?
No forzosamente pero a veces se demuestra que al tocar fondo hallas precisamente el trampolín para tomar una decisión de cambio.

–¿Y en su caso, cómo fue?
Fue un momento de impotencia enorme, de frustración total, en el que estaba implorando al mundo, pidiendo respuestas. Llegué incluso a pensar si merecía la pena sufrir tanto y me echaría de menos alguien si yo desapareciese. Algo pasó por lo que cambié mis hábitos y empecé a convertir mi mente, que era mi enemiga, en amiga. Y empezaron a reabrirse puertas.

–Hay quien no hace nada y al menos evita errores ...
Ese es el error. A veces huimos de tomar decisiones por miedo a equivocarnos pero cuando haces eso, lo normal es que la vida te lleve hacia donde no quieres. Si no tomas decisiones y te quedas sin hacer nada, estás realmente tomando la decisión de convertirte en víctima de las circunstancias.

–Hay problemas cuya envergadura nos parece imposible de resolver.
Usted verá si prefiere centrar su atención en problemas externos de gran magnitud o invertir su energía en lo que sí puede cambiar de su propia vida.

–Es que a veces parece que no se ve ni una mínima luz de esperanza para sobrevivir a lo cotidiano...
Conozco esa sensación. Cuando uno quiere cambiar y parece que las cosas no cambian, y las dudas nos abrazan y entre ellas se cuelan los miedos. Y más en un entorno hostil como el generado por los medios de comunicación. Y estamos obligados a tener esperanza. Sin esperanza no hay futuro.

–O sea que usted nunca dirá que al futuro hay que esperarlo a ver que pasa.
Jamás. Hay que intentar hacer que las cosas pasen. Una cosa es fluir con la vida y otra abandonarse porque son las decisiones las que cambian el destino de la persona.
"La parte buena de la crisis es que va a poner en cuestión un modelo basado en el tener"

–¿Llama usted a la obligación de informar "entorno hostil"?
Lo que digo es que los medios de masas están empeñados en una loca carrera por magnificar lo negativo, lo peor, las expectativas negras de futuro porque eso es lo que vende. Y si seguimos prestando atención a esa negatividad estaremos sufriendo en el presente porque el pasado no determina el futuro, pero lo que tú pienses sobre el futuro sí determina tu presente. Hay cosas buenas que están ocurriendo pero no venden como noticias.

–Y el miedo al mañana puede anquilosar el presente…
En este momento, gran parte de la información gira en torno a problemas. El ser humano tiene un instinto de supervivencia para defenderse del peligro y nuestra mente lo que hace es prestar atención a la información tóxica, peligrosa, que todos los días nos sirven. Mientras tenemos la atención absorbida por el problema, no la prestamos a soluciones personales porque lo negativo nos paraliza.

–Dígame algo bueno de la crisis...
La mayor crisis es la de los valores de una sociedad basada en el ser, tener y aparentar. La parte buena de la crisis es que va a poner en cuestión estos falsos valores y reforzará la idea de un cambio de modelo desde la misma educación. El que tenemos es de la era industrial, y genera estudiantes para trabajos que ya no existen.

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