23 de junio de 2012
23.06.2012

Claves del caso

24.04.2012 | 05:19

Consuelo Fernández Quevedo, una mujer ovetense de 68 años, fue atendida en 1999 en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) de unos fuertes dolores en las rodillas, principalmente en la derecha. En octubre de 1999, el servicio de traumatología le implantó una prótesis de rodilla.


Debido a los fuertes dolores y a la inflamación de la rodilla, fue reingresada. Se le diagnosticó una infección por «Estafilococo aureus» que dio lugar a un auténtico calvario que se resume en las siguientes cifras: siete operaciones, 600 días de hospitalización, 1.979 días impedida... y la amputación de la pierna derecha.


El Tribunal Superior de Justicia de Asturias concluye que la infección por «Estafilococo aureus» «es un elemento previsible», razón por la cual «deben extremarse las medidas precautorias». La resolución apostilla que «en el presente caso tales medidas no aparecen acreditadas».


La sentencia añade que «no consta, según el informe de parte, la antibioterapia previa ni su tiempo, ni si se cumplieron los tiempos adecuados de tratamiento antibiótico».


Los jueces agregan que en el presente caso «no hubo consentimiento informado». Y apostillan que las sufridas por la paciente ovetense son «infecciones hospitalarias con daños desproporcionados que impide acoger que la asistencia sanitaria en su conjunto se haya ajustado a la "lex artis ad hoc"».


El Tribunal Supremo corrobora los argumentos del Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

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