Los jubilados del HUCA se ofrecen para mediar entre los médicos y la Consejería

Antiguos jefes de servicio del hospital crean un grupo de expertos y proponen intervenir ante el clima de «desmotivación» y «conflicto» que ven en el centro

28.04.2013 | 04:21
Los jubilados del HUCA se ofrecen para mediar entre los médicos y la Consejería
Los jubilados del HUCA se ofrecen para mediar entre los médicos y la Consejería

Oviedo, Pablo ÁLVAREZ


Quieren colaborar de forma desinteresada, acumulan experiencia y sabiduría y están dispuestos a ponerlas sobre la mesa con el único ánimo de ayudar. Así se resume el planteamiento de un grupo de jubilados del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), médicos en su mayoría, que se ofrecen a mediar entre sus colegas que están en activo y los responsables de la Consejería de Sanidad, con el fin de atajar el clima de «desmotivación» y «conflicto» que detectan en el complejo hospitalario ovetense y que en los últimos meses ha sido denunciado por numerosos profesionales del mismo.


«Nos llama la atención la desmoralización que existe entre la gente del hospital y, dado que todos hemos pasado por baches de esta naturaleza, ofrecemos nuestros servicios de mediación», declaró a este periódico Juan Sebastián López Arranz, ex rector de la Universidad de Oviedo, catedrático y antiguo jefe del servicio de cirugía maxilofacial del HUCA, donde también fue director médico. «Ha habido épocas duras en otros momentos y pudimos salir adelante, con los políticos y a pesar de los políticos», precisó López Arranz.


Esta propuesta surge en el marco de una iniciativa de la gerencia del área sanitaria de Oviedo, alumbrada hace dos años, al calor de los actos conmemorativos del 50.º aniversario de la puesta en marcha del Hospital Central. La idea se ha plasmado en el denominado «Programa de expertos jubilados», cuyo objetivo central consiste en aprovechar los muchos conocimientos que atesoran los trabajadores de todos los estamentos del HUCA que por razones de edad ya han concluido su etapa activa. De entrada, han creado la llamada «tarjeta dorada», que los acredita como antiguos trabajadores del centro hospitalario. La iniciativa, pionera en la región, apenas ha podido avanzar debido a los sucesivos cambios de gestores de la ciudad sanitaria. Con todo, ya ha suscitado el interés de otros centros hospitalarios.


En el momento actual, la comisión rectora de este grupo está presidida por el ya citado López Arranz, e integrada por Julián González Sarasúa (ex jefe de cirugía plástica), José Aza (ex jefe de cirugía general) y Dámaso Bances (hasta hace unos días subdirector de gestión y servicios generales).


El estado anímico de los trabajadores del HUCA, y particularmente de la plantilla de facultativos, ha saltado al primer plano en los últimos meses, a raíz de los recortes salariales, el aumento de los horarios y ciertos planes de reorganización de la jornada laboral que los médicos consideran muy lesivos para sus intereses, e incluso para su dignidad profesional. El conjunto de la sanidad pública asturiana sufrió una huelga de médicos en el último trimestre del año pasado. En las pasadas semanas, a punto ha estado de reactivarse el conflicto en determinados servicios del Hospital Central.


«El ambiente en el hospital es muy contradictorio, hay mucho conflicto, se están haciendo cambios que no discuto que sean necesarios, pero muchos médicos no los encuentran útiles o incluso los ven perjudiciales, y eso genera tensión», diagnostica José Aza, quien también fue profesor titular de Cirugía en la Universidad. «Los jubilados podemos tratar de hablar con las dos partes y ponerlas de acuerdo, podemos intermediar», apostilla.


Julián González Sarasúa explica que él mismo propuso acometer un análisis del nivel de estímulo del personal del HUCA. «Es verdad que la sanidad está en una crisis permanente. No creo que una intervención nuestra solucionase los problemas entre la Administración y la plantilla del hospital, pero es muy probable que de alguna manera pudiera facilitar el diálogo», indica el cirujano plástico.


Desde que se jubiló, en el año 2011, el doctor Sarasúa desarrolla en Gijón, donde reside, una amplia actividad de voluntariado encaminada a ayudar a las personas mayores más necesitadas. «Con este caos social y económico, la gente mayor está sometida a una situación muy precaria y de gran vulnerabilidad», señala.


En lo referente al HUCA, el cirujano plástico propone «abrir un despacho o consulta» en los hospitales y centros de salud en el que los médicos jubilados pueden facilitar a los pacientes o a sus familias una información más detallada de su enfermedad o del proceso terapéutico al que van a ser sometidos. «Podríamos descargar de trabajo a los facultativos, se evitarían muchísimas reclamaciones gracias a la mejora de la información y, por supuesto, nosotros no cambiaríamos nada ni haríamos juicios críticos de ningún tipo», precisa Sarasúa, quien también propone cursos de formación de médicos y enfermeras dirigidos a gente que cuida a personas mayores y charlas sobre autocuidados de los pacientes.


López Arranz hace hincapié en las posibilidades que se derivarían de la transferencia de conocimientos y experiencias de los jubilados a los trabajadores actuales del HUCA. «Si es que lo que podemos aportar se considera aprovechable; tampoco es cuestión de andar empujando», puntualiza.


Dámaso Bances, recientemente jubilado, sostiene que la experiencia «es un grado, y nosotros, que hemos pasado por muchos avatares, sabemos que la problemática real es de las personas, no de los edificios». Bances, ingeniero, considera decisivo que trabajadores que «han dado lo mejor de sí» durante varias décadas al HUCA, «no vuelvan por allí al cabo de tres meses y sean tratados como extraños». «He causado baja en la empresa, pero el hospital siempre será mi hospital. Y como yo, todos los que hemos trabajado allí». «Somos aprovechables», reitera.


A juicio de José Aza, «podemos colaborar en la organización de actos científicos que interesen a los trabajadores actuales y también dar nuestra opinión cuando se nos requiera». El cirujano general ve factible, asimismo, volcar su experiencia en tareas de carácter solidario, tales como determinar qué equipamientos -camas, por ejemplo- de la actual sede del Hospital Central que no van a ser llevadas al nuevo recinto pueden ser aprovechadas por personas o familias en situación precaria.

«Nos llama la atención la desmoralización que existe entre la gente del hospital»


<Juan López Arranz
>

Ex jefe de cirugía maxilofacial

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