Zumbidos y diálogos místicos

La dramaturga y actriz Angélica Liddell explora en Gijón el universo del caos de Emily Dickinson entre medio millar de abejorros - La obra conecta la idea de Dios y el infinito entre indios, apicultores y grabaciones de la NASA en el laboratorio de sonido de la Laboral

22.08.2015 | 05:24
Angélica Liddell, ante la urna de abejas en el Laboratorio de Sonido del Centro de Arte, y tras ella una escena de "Esta breve tragedia de la carne".

"Mi vida ha sido un fusil cargado", rezaba uno de los poemas de Emily Dickinson. A ella y a su mundo del caos está dirigida la última obra de la escritora, directora de escena y actriz Angélica Liddell que se puede ver hasta el próximo 27 de septiembre el Laboratorio de Sonido de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial. De forma paralela, la dramaturga ha trabajado en la pieza "Esta breve tragedia de la carne" durante una residencia artística en las mismas instalaciones y que verá la luz en la 39.ª edición de La Batie-Festival de Ginebra que se celebra del 28 de agosto al 12 de septiembre próximos.

Tras años de estudio e indagaciones en la obra de Dickinson, y tomando una de las palabras que más se repite en sus versos, abeja, Liddell afronta este trabajo con el propósito de "dar voz al caos" que edificó su poética en donde se mezcla el rumor de las abejas con los cantos de los indios de Massachussets y la cantata BMW 147 de Bach -que proclama "Jesús sigue siendo mi alegría"-, todo ello mezclado con una selección de textos de Shakespeare. Eso es, en suma, "Emily". "Fue una mística", opina Liddell sobre su radiografiada, y cómo tal ha querido plasmar en esta obra la relación de la mística con la naturaleza y las cosas. "No quería hacer pedagogía con esta pieza, sus poemas son enigmas en sí mismos", subraya la artista, quien se confiesa influida por el cineasta Sergei Parajanov. "Esto es un poema visual narrado mediante imágenes, sin apenas texto", cuenta sobre la pieza "Emily".

La instalación incluye una gran urna de metacrilato en cuyo interior hay medio millar de abejorros -muchos ya muertos en la presentación celebrada horas antes de la inauguración de la pieza-. La grabación del zumbido de esos animales, la proyección del primer vídeo registrado sobre los indios americanos y un segundo audiovisual que recoge los ensayos preparatorios de "Esta breve tragedia de la carne" unido a las grabaciones de la NASA que intentan reproducir los sonidos de los planetas centran la instalación sonora de Liddell. Para esta segunda pieza se ha contado con la colaboración de cuatro voluntarios de la asociación "Alarde", que aparecen vestidos como apicultores para representar el enfrentamiento entre "la naturaleza indomable de los indios" y los puritanos de la América más profunda de la segunda mitad del siglo XIX con los que Liddell trata de identificar al entorno familiar donde se crió Emily Dickinson.

Tras su paso por Laboral, Liddell estrenará "Esta breve tragedia de la carne" en Ginebra, un certamen que, a lo largo de dieciséis días, muestra cada año las últimas tendencias en artes escénicas contemporáneas en diversos espacios de esta ciudad suiza y otras próximas como Nyon o Lausana. Junto a ello, la autora mantendrá hoy, sábado, a las once de la mañana y a las dos de la tarde, un encuentro abierto para establecer un diálogo con el público asturiano en torno a su obra en el propio laboratorio de sonido del Centro de Arte. Este último trabajo representa, a su modo de ver, un intento de "unir la idea de Dios y el infinito" y "el amor sacro con el profano" dentro de su "Trilogía del Infinito" cuya próxima fase será la reinterpretación del Génesis bíblico.

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